Según una investigación publicada en la revista Restoration Ecology, el animal es probablemente un macho que cruzó desde la vecina provincia del Chaco a través del río Paraná cuando el nivel del agua alcanzó mínimos históricos en 2024. Su retorno espontáneo estaría vinculado a las labores de restauración iniciadas en 2021 en un predio de 6400 hectáreas del Gran Chaco húmedo.
El oso hormiguero gigante está catalogado como Vulnerable en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La especie sufre presiones severas como la deforestación y el avance agropecuario, actividades que reducen la abundancia de hormigas entre un 30 % y un 50 %; también lo afectan la cacería, el desarrollo vial, el tráfico de mascotas y los ataques de perros.
En Alma Guaraní, una red de 20 cámaras trampa constató que el ejemplar se asentó principalmente en las más de 150 hectáreas bajo restauración pasiva, donde la exclusión de ganado, perros, caza y pesca permitió recuperar la funcionalidad ecológica y el alimento en apenas cuatro años.
Aunque el equipo también aplicó restauración activa en 11 hectáreas con 11 especies de árboles nativos, la investigadora Rosario Montiel destacó que las medidas pasivas facilitaron el regreso del animal al consolidar un corredor biológico hacia los esteros del Iberá.
No obstante, Verónica Quiroga, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), y quien no participó en el estudio, advirtió que aún no puede confirmarse una recolonización de la especie y que es vital mantener el monitoreo para constatar si se trata de un individuo aislado.
Esta nota fue publicada en inglés en Mongabay.
Artículo basado en información de es.mongabay.com



