Para varios líderes políticos, tener en cuenta estos temas implica un cambio de enfoque: reconocer que la pérdida de naturaleza y el cambio climático generan riesgos reales para la estabilidad económica.
El más reciente informe de los Riesgos Globales 2026 del Foro Económico Mundial en Davos (Suiza,) publicado en enero, marcó su atención en tres temas medio ambientales, específicamente en las preocupaciones a largo plazo.
De acuerdo con el reporte, a diez años, los mayores riesgos serán los eventos climáticos extremos, la pérdida de biodiversidad y los cambios críticos en los sistemas terrestres. Mientras que, a corto plazo, entre las cuatro mayores preocupaciones se encuentran los eventos climáticos extremos, superada por la confrontación económica, la desinformación y la polarización social.
Y, ¿por qué la crisis del medioambiente es relevante en estos espacios? En este caso la discusión ambiental se pone sobre la mesa en un entorno dominado por tomadores de decisión que tradicionalmente no han incorporado estos temas en sus análisis y estrategias. Además, permiten visibilizar que el medioambiente, los recursos naturales y la seguridad climática no son asuntos secundarios, sino fundamentales para la actividad económica global.
Para muchos líderes políticos y empresariales, esta conversación implica un cambio de enfoque: empezar a reconocer que la pérdida de naturaleza y el cambio climático generan riesgos reales para la estabilidad económica, la competitividad y la resiliencia de los países y las empresas.
De intención a acción visible
Las intenciones declaradas del Foro Económico Mundial pueden tener impacto cuando influyen en la conciencia colectiva y muestran una comprensión de que los riesgos y oportunidades asociados a la pérdida de biodiversidad y al cambio climático son reales, y que por tanto requieren la acción de gobiernos, empresas, inversionistas y la sociedad.
Es importante aclarar que las conclusiones que surgen de espacios como el Foro Económico Mundial no se traducen automáticamente en acciones concretas. En muchos casos, permanecen en el nivel del discurso y las declaratorias de intención. Por eso, el verdadero reto es pasar del mensaje político y económico a la implementación real.
Inversión en naturaleza y crecimiento económico
El Foro Económico Mundial cuenta con diversas agendas, entre ellas la Agenda de Acción por la Naturaleza. Ahí se impulsa un cambio sistémico mediante la integración de la naturaleza y la biodiversidad en las decisiones empresariales, financieras y de política pública.
Parte de los ejemplos de estas discusiones incluyen cómo hacer que el crecimiento económico sea compatible con el clima y la naturaleza, cómo integrar la sostenibilidad en las decisiones empresariales y financieras o cómo movilizar capital hacia soluciones basadas en la naturaleza.
Estas discusiones pueden impulsar cambios estructurales en sectores clave como la energía y la agricultura. Por ejemplo, pueden acelerar la adopción de energías renovables y la transición hacia sistemas productivos más sostenibles, lo que contribuye a reducir emisiones, mejorar la calidad del aire y disminuir la vulnerabilidad frente al cambio climático.
Para las empresas, avanzar hacia modelos positivos para la naturaleza ayuda a reducir riesgos, fortalecer su resiliencia y aumentar su atractivo para los inversionistas. Para los responsables de política pública, integrar la biodiversidad y el clima en la toma de decisiones contribuye a la estabilidad económica y a la protección de la salud pública.
En conjunto, invertir en la naturaleza demuestra que es posible crecer económicamente sin seguir degradando el medioambiente, avanzando hacia un desarrollo que desacople el crecimiento del deterioro ambiental.
Información extraída de: https://www.wwf.org.co/?399550/Riesgos-ambientales-foro-economico-mundial



