El aumento de las tasas de interés por parte del Banco de la República abrió un nuevo frente de tensión entre el Gobierno y el Emisor. En una alocución, el presidente Gustavo Petro cuestionó la decisión del banco central y advirtió que sus efectos ya se reflejan en una menor proyección de crecimiento para 2026.
Según el mandatario, la estimación de crecimiento económico pasó de 2,8% a 2,6% tras la reciente subida de tasas. En su intervención, sostuvo que la política monetaria adoptada por el Banco no responde adecuadamente al origen de la inflación actual. “Sabemos, y los datos lo dicen, que mediar con la tasa monetaria la inflación, cuando es por razones de oferta como la guerra, no es para subir la tasa de interés”, afirmó.
En respuesta a lo que considera efectos negativos de la política monetaria, el presidente anunció un paquete de medidas orientadas a mitigar el impacto sobre sectores productivos. Entre ellas, destacó la implementación de subsidios a fertilizantes con el objetivo de reducir costos en el agro y facilitar la producción de alimentos.
También anunció la ampliación de líneas de crédito subsidiado para el sector agrícola, con tasas compensadas y mayor disponibilidad de recursos.
El tercer eje de las medidas se enfoca en el acceso al crédito para pequeñas y medianas empresas. A través de Bancóldex, el Gobierno busca ofrecer condiciones preferenciales con tasas subsidiadas, con el propósito de sostener la actividad productiva en medio de un entorno financiero más restrictivo.
El mandatario también advirtió que, de no ser suficientes estas acciones, el Ejecutivo podría recurrir a herramientas extraordinarias. “Si las medidas no alcanzan, vamos a otra emergencia económica”, afirmó. Además, anunció la presentación de un nuevo proyecto de ley de financiación que se intentará tramitar “con este o con el nuevo Congreso”.

¿Se justifica?
El cuestionamiento del Gobierno se da en un contexto en el que la inflación continúa por encima de la meta del Banco de la República. Aunque la economía colombiana no presenta desequilibrios macroeconómicos severos, las expectativas inflacionarias se mantienen por encima del 6%, alejadas del objetivo del 3%.
En este escenario, el aumento de tasas responde principalmente al desanclaje de esas expectativas, en un entorno donde factores como los ajustes recientes en el salario mínimo han contribuido a mantener presiones sobre los precios. La política monetaria busca, en este contexto, contener la inflación y evitar que se consolide en niveles elevados.
Desde el sector privado, distintas voces han defendido el rol técnico del banco central. El presidente de Asofondos, Andrés Velasco, explicó que las decisiones del Emisor no responden a intereses políticos, sino a análisis rigurosos de múltiples variables. “Esta decisión se ha venido tomando hace más de 30 años en Colombia a partir de análisis muy serios que hace el equipo técnico del Banco de la República”, afirmó.
Velasco señaló que la Junta Directiva evalúa el estado de la economía, las expectativas y los choques externos antes de definir la política de tasas. “Se analizan el estado de la economía, las expectativas, los choques que recibe la economía”, explicó.
También advirtió sobre el impacto de la inflación en los hogares, especialmente en los de menores ingresos. “No hay impuesto peor que la inflación porque es un impuesto regresivo que afecta sobre todas las personas de bajos ingresos”, dijo.

El debate también se ha trasladado al frente fiscal. Juan David Ballén, director de Economía y Mercado de Aval Asset Management, cuestionó la posibilidad de declarar una emergencia económica como respuesta a la coyuntura. “Como hemos venido advirtiendo, la emergencia económica no solo es innecesaria, sino también inconveniente en el contexto actual del país”, señaló.
Según Ballén, este tipo de medidas no resuelven los problemas estructurales de la economía. “Lejos de resolver los problemas de fondo, esta medida refleja la gravedad de la situación fiscal y la ausencia de correctivos estructurales”, afirmó. En su análisis, Colombia enfrenta un deterioro sostenido de sus finanzas públicas, con un déficit elevado, una deuda creciente y una rigidez presupuestal que limita el margen de maniobra.
En esa misma línea, el economista advirtió que recurrir a mecanismos extraordinarios no reemplaza la necesidad de disciplina fiscal. “Recurrir a mecanismos extraordinarios no sustituye la necesidad de ajustes responsables del gasto y señales claras para recuperar la sostenibilidad y la credibilidad económica”, agregó.
Por su parte, César Pabón, director de investigaciones de Corficolombiana, coincidió en señalar la importancia de mantener la estabilidad macroeconómica en medio del actual contexto. El análisis de distintos actores apunta a que el crecimiento económico podría verse más afectado por factores estructurales, como la incertidumbre política, jurídica y regulatoria, así como por el aumento en la carga tributaria sobre las empresas.
Velasco también hizo énfasis en el papel de la política fiscal en la determinación de las tasas de interés de largo plazo. “Las tasas de interés que afectan a la gente hoy en día no son las del Banco de la República”, explicó, al referirse a créditos de vivienda y consumo. En este punto, advirtió: “La política fiscal en este momento está en un desajuste tremendo”.
Finalmente, el presidente de Asofondos señaló que la estabilidad económica del país depende de varios pilares, entre ellos la independencia del banco central. “La macroeconomía ha estado sobre una mesa que tiene como cuatro patas”, dijo, destacando que la más relevante es “la independencia y las decisiones desde el punto de vista técnico que debe tomar siempre el Banco de la República”. No obstante, advirtió que la situación fiscal actual se ha convertido en el principal foco de preocupación dentro de ese equilibrio.
Artículo basado en información de eltiempo.com



