Hora de prestar atención

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Es momento para que el Presidente destine a la estancada economía y su reactivación una prioridad similar a las pretensiones por una Constituyente.

A pocas semanas de la mitad de este 2024, el rumbo de la economía sigue despertando preocupación. Recientes noticias sobre rezagos en el recaudo de impuestos se suman al estancamiento del PIB del primer trimestre del año, la larga racha de indicadores en rojo en la industria y el comercio, el desplome de la construcción de vivienda, el desempleo en dos dígitos, la destrucción del modelo de salud y la caída de la inversión, entre otros factores, han disparado sonoras alertas, incluso desde agencias internacionales.

No obstante, estas alarmas no parecen trasnochar al presidente de la República, Gustavo Petro, quien lanzó en mayo pasado su “plan de reactivación económica” basado en unos proyectos de ley -incluidos la ampliación del cupo de endeudamiento y un paquete de incentivos e inversiones forzosas- cuyo balance en el Congreso es deficitario. Mientras las estimaciones del equipo económico del Gobierno sobre las finanzas públicas y la capacidad de la Dian resultaron demasiado optimistas, la cabeza de la entidad, Luis Carlos Reyes, es premiado con el ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

Precisamente los industriales, los comerciantes y los constructores continúan clamando por una estrategia inmediata orientada a la recuperación de la dinámica económica. Causa incredulidad cuántas veces y cuántos meses seguidos pueden los representantes de las actividades económicas, jalonadoras del empleo y del crecimiento, pedirle a una administración, medidas de reactivación urgentes y específicas.

Cabe preguntarse qué se requiere para que el gabinete económico -incluyendo las carteras sectoriales y las entidades adscritas- construyan un paquete integral y sincronizado de acciones puntuales- alguna de ellas con probado éxito en crisis anteriores. Con un presupuesto con evidentes dificultades para su ejecución, a los ministerios les caería como anillo al dedo este despliegue de un plan ejecutivo, medible, costeable y soportado en tecnocracia y experiencia. Lo anterior debe complementarse con una reacción rápida del Mindefensa y la Fuerza Pública que detenga el creciente deterioro de indicadores de seguridad en algunas regiones del país, que impactan a la población y a distintas actividades económicas.

Pero, mientras todas las alertas están disparadas, la atención presidencial está destinada a la ambientación de un proceso constituyente por fuera de los caminos institucionales. Desdeñando sus evidentes efectos sobre el ambiente de negocios y la confianza para inversiones, el primer mandatario no para de enviar las más complicadas señales de incertidumbre política, económica y social al persistir en la intención de modificar la Carta vigente.

Las voces para minimizar estos llamados y reducirlos a simples ‘globos’ crecen, así como la idea de una “institucionalidad” con la fuerza necesaria para resistir estos devaneos presidenciales. Sin embargo, los límites y los contrapesos institucionales no están diseñados para tensionarlos y exigirlos al capricho de los mandatarios y, de llegar a soportar la presión, no exculpan con su funcionamiento a quienes tratan de quebrarlos. Ahora resulta que intentar detonar los cimientos de la democracia es bienvenido porque ayuda a probar si aguantan lo suficiente.

Es momento para que el Presidente y su administración dediquen a esta crisis económica, atención y prioridad, al menos similar, a la que llevan meses destinando a encontrar un camino extraconstitucional a una Constituyente. No puede ‘arder’ la economía, mientras el Gobierno filosofa.

FRANCISCO MIRANDA HAMBURGER

Información extraída de: https://www.portafolio.co/opinion/editorial/editorial-portafolio-hora-de-prestar-atencion-606006

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