No hay quien la baje: informalidad laboral sigue anclada por encima del 55% y afecta más a las microempresas

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Aunque el indicador mostró una leve mejora frente al año anterior, el país aún se encuentra en niveles muy altos.

La informalidad laboral en Colombia sigue siendo uno de los rasgos más persistentes del mercado de trabajo y si bien en los últimos años se ha hablado mucho de la necesidad de bajar este indicador para que la economía avance a un mejor ritmo, la realidad es que desde hace más de un año no hay grandes avances en la materia.

De acuerdo con el más reciente boletín del Dane, correspondiente al trimestre móvil noviembre de 2025 a enero de 2026, el 55,3% de los ocupados en el país se encontraba en condiciones informales. Aunque se trata de una leve mejora frente al 56% observado en el mismo periodo del año anterior, el indicador continúa mostrando que más de la mitad de los trabajadores no cuenta con un empleo formal.

El informe explica que este indicador corresponde a la proporción de personas ocupadas que no cotizan a salud ni pensión o que trabajan en unidades productivas del sector informal. Según el propio Dane, “se consideran como ocupados informales todos los asalariados o empleados domésticos que no cuentan con cotizaciones a salud ni a pensión por concepto de su vínculo laboral”, además de trabajadores por cuenta propia y empleadores vinculados al sector informal.

Cuando se observa el comportamiento por territorios, las cifras muestran diferencias importantes entre las zonas urbanas y el resto del país; ya que en las 13 principales ciudades y áreas metropolitanas la proporción de informalidad fue de 41%, mientras que en las 23 ciudades y áreas metropolitanas el indicador se ubicó en 42,4%.

Ambos resultados representan una leve disminución frente al año anterior, lo que confirma que la formalidad tiene mayor presencia en los grandes centros urbanos. Sin embargo, la situación cambia de manera significativa cuando se analizan los centros poblados y las zonas rurales dispersas.

Acá vale la pena decir que la proporción de ocupación informal alcanzó el 83,3%, lo que evidencia una brecha estructural en la calidad del empleo entre el campo y las ciudades. En otras palabras, mientras en los principales centros urbanos el fenómeno afecta a cerca de cuatro de cada diez trabajadores, en las áreas rurales impacta a más de ocho de cada diez.

El reporte también permite identificar diferencias por sexo dentro del mercado laboral. A nivel nacional, el 57,4% de los hombres ocupados se encontraba en condición de informalidad durante el periodo analizado, mientras que en el caso de las mujeres la proporción fue de 52,4%.

Por otra parte, en el caso de las 13 principales ciudades del país, la tendencia se mantiene, aunque con niveles más bajos de informalidad. En estas áreas metropolitanas el 42% de los hombres ocupados eran informales, mientras que entre las mujeres la proporción fue de 39,9%. Estos datos reflejan que, aun en entornos urbanos donde la formalidad es mayor, el mercado laboral continúa mostrando diferencias de género.

Otra de las lecturas relevantes del informe tiene que ver con las marcadas diferencias entre ciudades, ya que según las cifras del Dane, las mayores proporciones de informalidad se registraron en Sincelejo, con 67%, Valledupar con 65,9% y Cúcuta con 62,9%. En contraste, las ciudades con menor proporción de trabajadores informales fueron Bogotá con 33,6%, Manizales con 36,8% y Medellín con 37,4%.

Por último, el tamaño de las empresas también juega un papel determinante en la dinámica de la informalidad laboral y acá los datos muestran que en las microempresas el 84% de los ocupados se encuentra en condiciones informales, una proporción ampliamente superior a la observada en compañías de mayor tamaño. En las empresas pequeñas la informalidad fue de 21,4%, mientras que en las medianas llegó a 5,4% y en las grandes apenas a 2,3%.

Este contraste evidencia que la informalidad está estrechamente ligada a la estructura productiva del país, caracterizada por un amplio predominio de unidades económicas de pequeña escala. De hecho, el propio boletín explica que el sector informal está compuesto por unidades productivas que no cuentan con registro formal ni con una contabilidad estructurada, lo que dificulta su integración al sistema productivo formal.

Información extraída de: https://www.portafolio.co/economia/empleo/no-hay-quien-la-baje-informalidad-laboral-sigue-anclada-por-encima-del-55-y-afecta-mas-a-las-microempresas-489932

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