Nuevo Congreso promete poco espacio para promesas y más presión por la necesidad de ajustes fiscales

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Sin mayorías claras en Senado y Cámara, la ruta del Legislativo estará marcada por la necesidad de consensos.

La jornada electoral dejó definido el Congreso que comenzará funciones en agosto de 2026 y, con ello, también el escenario político que acompañará decisiones económicas del país durante los próximos cuatro años, en medio de un ambiente que al parecer no será ajeno a la polarización y a la necesidad de generar consensos entre los diversos actores de las ramas del poder público.

Y es que la nueva legislatura llegará en configuración fragmentada y sin mayorías claras, pero además en un contexto fiscal exigente que limitará el margen para promesas amplias y obligará a priorizar acuerdos responsables.

Los resultados muestran que ninguna fuerza política tendrá capacidad de imponer por sí sola su agenda legislativa; ya que en el Senado, el Pacto Histórico se consolida como mayor bancada con 25 curules, seguido por el Centro Democrático con 17 escaños, mientras que el Partido Liberal alcanza 13, Alianza Verde y el Partido Conservador obtienen 10 cada uno, el Partido de la U logra 9 y Cambio Radical suma 7 curules.
El nuevo Congreso deberá recurrir mucho al diálogo para sacar adelante las iniciativas que se necesiten.

De esta forma, el mapa político se completa con nuevas fuerzas y representaciones más pequeñas, entre ellas el movimiento Ahora Colombia con cinco curules, el partido Salvación Nacional con cuatro, además de dos escaños indígenas y la curul de oposición. Una distribución que confirma un Senado altamente fragmentado que obligará a construir mayorías mediante negociaciones permanentes entre bloques políticos con visiones diferentes sobre el rumbo económico del país.

Un reciente análisis de la firma de estrategia Orza advierte ausencia de mayorías automáticas implica que la gobernabilidad dependerá de acuerdos entre sectores diversos del espectro político, lo que anticipa una dinámica legislativa basada en consensos graduales más que en transformaciones rápidas. De hecho, los partidos ubicados en posiciones intermedias, como Alianza Verde o el Partido de la U, quedarán en un lugar clave para inclinar las votaciones en proyectos sensibles para la economía

Economía y legislatura

Este escenario político coincide con momento de exigencia de decisiones fiscales prudentes; luego de que el país creciera 2,6% durante 2025, mientras que la inflación anual volvió a aumentar hasta 5,35% en enero de 2026. A esto se suma que la tasa de interés del Banco de la República se mantiene en 10,25%, lo que refleja un entorno monetario restrictivo que condiciona la expansión del crédito, el consumo y la inversión.
No obstante, dada la forma en la que quedaron las cargas en las diferentes colectividades del Congreso, Orza sostiene que  “en términos políticos, esto significa que el próximo Senado será menos un vehículo reformista que un escenario de administración del cambio, bajo lógica de costos, contraprestaciones y límites institucionales. Ese rasgo se vuelve más evidente en la relación con el Gobierno”.
El nuevo Congreso deberá recurrir mucho al diálogo para sacar adelante las iniciativas que se necesiten.
Así mismo, agregaron que “aunque la oposición arranca ligeramente por encima de los aliados, la clave no está en esa diferencia marginal sino en que ninguna fuerza tendrá capacidad de imponer por sí sola el rumbo de la agenda”.

Al mismo tiempo, las cuentas públicas atraviesan momento de presión considerable, ya que el déficit del Gobierno Nacional Central cerró 2025 en 6,4% del Producto Interno Bruto, mientras que la deuda bruta alcanza 64,4% del PIB y la deuda neta se ubica en 58,5% y en este contexto, el Congreso que asumirá funciones tendrá que discutir decisiones que el país ha venido aplazando durante años.

“La agenda legislativa estará inevitablemente atravesada por la necesidad de recuperar margen fiscal y fortalecer la sostenibilidad de finanzas públicas, lo que obligará a evaluar con mayor cuidado el impacto económico de cada proyecto de ley”, dijo al respecto Margarita Martínez, directora del programa de Ciencia Política de la Universidad de San Buenaventura.

Para los analistas, el primer reto del Congreso será lograr equilibrio entre estabilidad fiscal y crecimiento económico, teniendo en cuenta que el país enfrenta combinación de crecimiento moderado, inflación persistente y tasas de interés elevadas. En su concepto, el Congreso debería concentrarse en promover disciplina presupuestal, generar condiciones para la reactivación de la inversión y fortalecer agenda orientada a mejorar la productividad.

Un margen reducido

A esta situación se suma otro elemento estructural que limita la capacidad de maniobra del Estado por cuenta de la rigidez del gasto público; punto en el que el Comité Autónomo de la Regla Fiscal estima que 88% es inflexible, lo que reduce posibilidad de reasignar recursos hacia nuevas prioridades de política pública o hacia proyectos que impulsen la actividad económica.

Partiendo de esto, el exministro de Hacienda José Manuel Restrepo considera que Congreso tendrá responsabilidad de proteger la institucionalidad económica del país y en su opinión, el Legislativo deberá actuar con especial cuidado frente a iniciativas que puedan alterar el equilibrio entre poderes o afectar las bases del modelo económico colombiano.

Restrepo sostiene que el país necesita un Congreso muy juicioso en evitar que exista un deterioro institucional de pesos y contrapesos”, especialmente en momentos en los que se discuten propuestas que podrían modificar las reglas del sistema económico. Para él, preservar estabilidad institucional será importante como resolver los problemas fiscales.

Un último elemento a tener en cuenta en esta revisión es el Número Efectivo de Partidos (NEP) es un indicador de ciencia política que permite medir la fragmentación de un sistema legislativo. A diferencia de un conteo simple de personerías jurídicas, el NEP pondera el peso real de cada partido según su número de curules, calculando cuántos actores tienen capacidad de influir en las decisiones.
El nuevo Congreso deberá recurrir mucho al diálogo para sacar adelante las iniciativas que se necesiten.

El nuevo Congreso deberá recurrir al diálogo para sacar adelante las iniciativas que se necesiten. Foto:Cortesía – Orza / A.P.I.

“Un índice cercano a 2 muestra un bipartidismo puro, mientras que valores superiores a 7 sugieren un sistema atomizado donde el poder está repartido entre múltiples fuerzas de peso similar. Para entender lo que ha sucedido en el Congreso este año, no basta con mirar cuántos logos aparecieron en el tarjetón, sino asimilar que el NEP de 7.2 para 2026 revela un peso real de las fuerzas que hoy determinan la viabilidad de gobierno”, acotaron desde Orza.

Dicho de forma simple, el Congreso que comienza en 2026 no perfila una cámara de mayorías automáticas, sino un espacio de pactos graduales donde la aprobación de reformas económicas dependerá de acuerdos políticos cuidadosamente construidos y por tanto, sea quien sea el próximo jefe de Estado, se descarta una vía libre para impulsar reformas drásticas en el mercado.

Información extraída de: https://www.portafolio.co/economia/gobierno/nuevo-congreso-promete-poco-espacio-para-promesas-y-mas-presion-por-la-necesidad-de-ajustes-fiscales-489698

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