Si bien su presentación dio un respiro en el mercado, las proyecciones de Hacienda dejaron más dudas que certezas.
La publicación del Plan Financiero por parte del Ministerio de Hacienda puso fin a semanas de expectativa en los mercados y entre analistas que aguardaban claridad sobre el rumbo fiscal del país y aunque el documento permitió conocer finalmente las cifras oficiales del Gobierno, las reacciones de expertos evidencian que el alivio inicial vino acompañado de múltiples interrogantes sobre la viabilidad de las metas planteadas para los próximos años.

Registros históricos desfavorables
Para Andrés Langebaek, director ejecutivo de estudios económicos del Grupo Bolívar, la publicación del documento era necesaria para disipar incertidumbre que rodeaba el panorama fiscal del país. En sus palabras, “hay que celebrar que el gobierno haya finalmente publicado el plan financiero”, ya que el mercado necesitaba conocer las metas fiscales con mayor precisión para evaluar la trayectoria de las cuentas públicas.
Cabe recordar que el Plan Financiero plantea que el déficit primario se reduciría hasta 2,1% del PIB en 2026, lo que representaría una mejora frente al resultado reciente. Para Langebaek, esta corrección sería una noticia positiva si finalmente se materializa, destacando que “sería una buena noticia no tener un déficit del tres y medio sino de dos coma uno”, pese a que insistió en que todavía será necesario esperar el análisis del Comité Autónomo de la Regla Fiscal sobre las nuevas cifras.
El economista también subrayó que el ajuste proyectado apenas representaría el inicio de un proceso más amplio de corrección fiscal. “Es simplemente la cuota inicial de un proceso de ajuste que van a tener que tener las finanzas públicas de Colombia en los próximos probablemente seis a ocho años”, explicó, señalando que el país necesitará una consolidación gradual para recuperar la estabilidad de sus cuentas públicas.

No obstante, incluso ese primer paso hacia el ajuste enfrenta riesgos importantes. Entre ellos, Langebaek mencionó la posibilidad de que nuevas emergencias económicas o decisiones fiscales extraordinarias alteren las proyecciones planteadas en el documento. Además, recordó que durante los últimos años ha existido una tendencia recurrente a sobreestimar los ingresos fiscales, lo que genera dudas sobre la planeación financiera del Gobierno.
En esa misma línea, Camilo Pérez, director de investigaciones económicas del Banco de Bogotá, considera que el documento no ofrece una estrategia clara para lograr la consolidación fiscal que se plantea y a su juicio, el Plan Financiero es más un requisito institucional que una hoja de ruta detallada. “El documento que publica el Ministerio de Hacienda no tiene un plan hacia adelante de cómo se va a ajustar el gasto o cómo van a mejorar el tema de ingresos”, explicó.
El analista también señaló que el déficit observado en 2025 podría haber sido mayor si no se hubieran realizado operaciones de manejo de deuda que redujeron el pago de intereses. Según indicó, esos ajustes permitieron que el déficit total se mantuviera por debajo del 7% del PIB, aunque el problema estructural del gasto sigue presente en el balance fiscal.
En su opinión, el principal foco de preocupación continúa siendo el déficit primario y advirtió que el supuesto ajuste fiscal proyectado para 2026 podría resultar difícil de materializar si el ritmo de gasto público continúa acelerándose.
Proyecciones dudosas
Para Jorge Castelblanco, CEO de Crowe Co, el problema central del Plan Financiero radica en proyecciones que ya no se materializaron. Según explicó, el documento mantiene expectativas de ingresos asociadas a reformas o iniciativas que no prosperaron en el Congreso, lo que genera un desbalance en las cuentas fiscales.
En su opinión, el país enfrenta una situación particularmente compleja porque el Gobierno no cuenta con fuentes claras de ingresos que permitan cubrir el déficit actual. Castelblanco aseguró que el gasto público se encuentra desbordado y que la falta de recaudo estructural dificulta cualquier intento de consolidación fiscal.
El diagnóstico también es compartido por Henry Amorocho, profesor de la Universidad del Rosario, quien considera que el déficit fiscal sigue siendo muy elevado en términos absolutos. Según explicó, el desequilibrio del 6,4% del PIB equivale a cerca de $136 billones de pesos, una cifra que evidencia la magnitud del desafío fiscal que enfrenta el país.

Una lectura algo más equilibrada fue planteada por Claudia Ximena Flórez, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de San Buenaventura; para quien el Plan Financiero tiene el mérito de reconocer explícitamente el tamaño del problema fiscal que enfrenta el país, aunque también deja claro que el ajuste será complejo.
Según explicó, esa mejora de la que tanto se habla, estuvo explicada principalmente por una disminución en el gasto por intereses de la deuda y no por una corrección estructural del balance fiscal. De hecho, resalta que el deterioro del déficit primario confirma que el problema de fondo sigue presente.
Flórez considera que “el país no enfrenta una crisis fiscal inmediata, pero sí permanece en una zona de riesgo que exige decisiones de política económica más contundentes. El principal desafío será lograr que el ajuste proyectado para 2026 se traduzca en medidas creíbles que permitan reducir el desequilibrio entre ingresos y gastos”.
Información extraída de: https://www.portafolio.co/economia/crecimiento/reduccion-del-gasto-meta-de-dificil-cumplimiento-en-las-cuentas-del-plan-financiero-del-gobierno-petro-489929



