Colombia llega a la recta final de marzo con una señal clara desde el análisis económico que advierte que el ciclo de alzas no ha terminado. Así lo advierte Anif en su más reciente comentario económico, publicado este 26 de marzo, a cinco días de que la Junta Directiva del emisor tome una nueva decisión de política monetaria.
Para estos analistas, las condiciones que motivaron el alza siguen vigentes, y los mercados ya lo descuentan. La historia arrancó en enero, cuando el Banco de la República sorprendió al mercado con un incremento de 100 puntos básicos en su tasa de referencia, llevándola de 9,25% a 10,25%.
“La decisión respondió al impacto del aumento del salario mínimo del 23% sobre las expectativas de inflación, un efecto que alejó la convergencia al rango meta y obligó al emisor a actuar con fuerza de la esperada. Dos meses después, ese diagnóstico no ha cambiado”, indicaron.

Por otra parte, resaltaron que las expectativas de inflación permanecen desancladas, dado que la mediana de la encuesta saltó de 5,2% a 6,2% en enero, y se mantuvo en ese nivel en marzo. En el mercado de deuda pública las señales apuntan en la misma dirección, puesto que el Break-Even Inflation (la diferencia entre las tasas de los TES en pesos y los TES UVR, que refleja lo que los mercados esperan de la inflación futura) cerró la tercera semana de marzo en 6,35% a un año, por encima de los niveles registrados al cierre de 2025.
Así mismo, no hay que olvidar que el dato de inflación de febrero tampoco alivió el panorama y que la variación anual se ubicó en 5,29%, apenas seis puntos básicos menos que el 5,35% de enero. Lo preocupante es que esa leve moderación no respondió a una corrección estructural, sino a alivios puntuales en electricidad y combustibles.
Por debajo de esa cifra, la inflación básica se aceleró 12 puntos básicos hasta 5,52%, reflejando presiones que van más al fondo.
Amenazas detectadas
Para los expertos de Anif, el motor de esas presiones tiene nombre propio y están en el sector de los servicios; un componente que registró una variación anual de 6,45% en febrero y explicó el 55% de la inflación total del mes, evidenciando el traspaso del incremento salarial hacia los precios de la economía real. Lo que comenzó como un ajuste al poder adquisitivo de los trabajadores se convirtió en la principal fuente de presión inflacionaria del año, y su corrección toma tiempo.

En ese contexto, la Encuesta Anif de Tasas del Banco de la República de marzo muestra que la mayoría de los analistas anticipa un nuevo aumento en la reunión del 31 de marzo. Esta expectativa, señala Anif, es consistente con la lectura que hizo el bloque mayoritario de la Junta en enero, cuando advirtió que el alza en las expectativas de inflación había llevado la postura monetaria a “terreno neutral en un momento en que no debería estarlo”. Hoy, esas mismas condiciones se materializan de nuevo.
Según los analistas consultados, el incremento estaría entre 25 y 100 puntos básicos, lo que llevaría la tasa a un rango de 10,50% a 11,25%. Pero ese movimiento no sería el último. La mediana de proyecciones sitúa la tasa de cierre de 2026 entre 10,75% y 12,50%, en un proceso de ajuste gradual orientado a recuperar el ancla inflacionaria antes de retomar recortes.
Precisamente ahí está el punto más sensible del análisis, ya que el ciclo de recortes que se interrumpió en 2025 por la falta de convergencia de la inflación al rango meta no tiene una fecha clara de regreso.
Bajo las condiciones actuales, ese escenario, dice Anif, “parece poco probable“; mientras que para hogares, empresas y mercados financieros, eso se traduce en crédito caro, costos elevados y una economía que deberá convivir con tasas en niveles altos.
Artículo basado en información de portafolio.co



