Cada embate contra la independencia de la Fed genera volatilidad y siembra dudas sobre la estabilidad futura.
Buena parte de la estabilidad económica global depende de acuerdos tácitos que rara vez ocupan titulares. Uno de ellos es la independencia de los bancos centrales frente al poder político. Por eso, el acoso sostenido del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra la Reserva Federal y, en particular, contra su presidente, Jerome Powell, es una señal inquietante para la economía mundial.
Durante meses, Trump ha presionado públicamente a la Fed para forzar recortes agresivos de las tasas de interés. Insultos, descalificaciones y exigencias explícitas han sido parte del libreto. El paso más grave llegó con la apertura de una investigación penal contra Powell, a todas luces, un intento de intimidación. Cuando entran las amenazas a ser factor de decisión en la política monetaria, la credibilidad institucional se erosiona.
Lo que haga o deje de hacer la Fed importa más allá de sus fronteras. El dólar es el eje del sistema financiero internacional. En tiempos de crisis, la Reserva Federal actúa como prestamista de último recurso para el mundo. Una estructura sostenida por la confianza de que sus decisiones no obedecen al calendario electoral ni a los impulsos del gobernante de turno.
Los mercados ya han empezado a reaccionar. Cada embate contra la independencia de la Fed genera volatilidad y siembra dudas sobre la estabilidad futura. Y el problema no es solo económico, sino también institucional: una Fed sometida al Ejecutivo sentaría un precedente peligroso para otros países, donde los gobiernos encontrarían coartadas para presionar a sus propios bancos centrales. La historia muestra que ese camino suele desembocar en inflación persistente y pérdida acelerada de bienestar de millones en el planeta. De ese tamaño es la cuestión. Todo termina, a la larga, en que cuando la confianza se rompe, reconstruirla suele ser mucho más costoso que cualquier rebaja de las tasas de interés.
Información extraída de: https://www.eltiempo.com/opinion/editorial/la-presion-sobre-la-fed-3524607



