‘No es cierto que alcanzar la meta de inflación implique necesariamente contracción económica’: gerente del Banrep

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Durante su discurso en el Congreso de Asofondos, llevado a cabo en la ciudad de Cartagena, el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, hizo un diagnóstico acerca de la situación de política monetaria del país.

A modo de contexto, esto se da en medio de un mes tenso para la relación entre el Gobierno del presidente Gustavo Petro y el banco central colombiano, desencadenada por la última reunión de política monetaria, en la que se incrementó en 100 puntos básicos la tasa de interés, hasta 11,25% para abril.

Este hecho, cabe recordar, tuvo como condimento la salida del ministro de Hacienda, Germán Ávila, de la mesa directiva del Emisor, asegurando que dicha decisión era un perjuicio al desempeño del país y que iba en contra de la agenda económica del Gobierno.

Si bien la legislación colombiana obliga al jefe de cartera quedarse en la junta directiva del Banrep, el hecho simbólico ha revelado una clara discrepancia entre los objetivos gubernamentales y la independencia del Banrep.

Una inflación que despegó de repente

En su discurso, Villar hizo un histórico acerca de las razones por las que se decidió incrementar la tasa de intervención del Emisor, partiendo desde el repunte del IPC en 2025, luego de dos años a la baja.

La inflación venía cayendo de manera importante. Entre el primer trimestre de 2023 y el último de 2024 pasó de 13,4% a 5,2%.

Se trata de una reducción muy significativa, que respondió, en buena medida, a una política monetaria que tuvo que ser fuerte”, mencionó.

Este comportamiento, según explicó, llevó al Emisor y a los pronósticos del mercado a creer que la meta de inflación del 3% estaba más cerca de cumplirse para 2025. Esto, de hecho, iba en la misma línea del comportamiento inflacionario en el resto del mundo para aquel entonces.

Esa reducción tan pronunciada, que se dio durante buena parte de 2023 y 2024, nos llevaba a pensar, a finales de 2024, que continuaría en 2025. Los modelos del equipo técnico del banco así lo pronosticaban, y la mayoría de los analistas coincidían en que la inflación seguiría bajando“, agregó.

Inflación dejó de caer y cambió el panorama monetario

El gerente del Emisor explicó que el escenario previsto no se cumplió. “La inflación dejó de bajar en 2025 y, además, las expectativas para 2026 se deterioraron de forma importante”, afirmó.

Este cambio alteró la hoja de ruta de la política monetaria. “Me habría encantado poder bajar las tasas de interés en 2025”, indicó Villar, al señalar que esto habría sido posible si la inflación hubiera continuado descendiendo como se esperaba.

Según explicó, Colombia venía alineándose con la tendencia internacional, donde varias economías ya se acercaban a sus metas de inflación, lo que abría espacio para recortes de tasas. Sin embargo, el país terminó desviándose de ese comportamiento.

El funcionario también desmintió la idea de que alcanzar una inflación del 3% implique recesión. “No es cierto que alcanzar la meta de inflación implique necesariamente una contracción económica”, sostuvo, al recordar que durante la última década se logró estabilidad de precios con crecimiento.

Explicó que uno de los factores determinantes en el cambio de tendencia fue el deterioro fiscal, señalando que el déficit primario pasó de una meta cercana a 0,3% del PIB a un nivel de alrededor de 3,5% en 2025.

Este aumento del déficit impulsó fuertemente la demanda interna, principalmente a través del consumo y del gasto público”, explicó.

Como resultado, la demanda creció entre 4% y 5% real anual entre mediados de 2024 y el tercer trimestre de 2025, generando un exceso frente a la capacidad productiva de la economía.

Este desbalance se tradujo en mayores presiones inflacionarias. “La inflación no solo dejó de bajar, sino que terminó 2025 en 5,1%, con una inflación básica cercana al 5%”, precisó.

Salario mínimo y expectativas agravan el escenario

Villar también advirtió sobre el impacto del aumento del salario mínimo para 2026 en las expectativas de inflación. Según indicó, este factor, sumado a las presiones fiscales, contribuyó a un deterioro en las proyecciones de precios.

Leonardo Villar, gerente general del Banco de la República
Leonardo Villar, gerente general del Banco de la República

Las expectativas de los analistas aumentaron de forma importante: a un año pasaron de niveles cercanos al 4,7% a aproximadamente 6,7%–6,8%”, indicó.

Dijo, además, que este comportamiento no se limitó únicamente al sistema financiero. “Otras encuestas realizadas a empresarios, académicos y trabajadores muestran incrementos similares en las expectativas de inflación”.

Incluso los mercados financieros reflejan esta tendencia. “Indican expectativas inflacionarias superiores al 7% a un año, lo cual es altamente preocupante”, advirtió.

Banco de la República retoma ciclo alcista de tasas

Ante este panorama, Villar mencionó que el banco central se vio obligado a ajustar su postura de política monetaria. “No pudimos continuar con la reducción de tasas de interés en 2025, salvo una disminución puntual en abril”, explicó.

Posteriormente, el deterioro de las expectativas llevó a un cambio de dirección. “En enero de este año, la junta directiva decidió iniciar un proceso de ajuste”, señaló.

Esta decisión fue ratificada en marzo, en un contexto de mayor inflación. “La inflación básica pasó de cerca de 4,8% a 5,8% en pocos meses”, afirmó.

El objetivo de estas medidas, según explicó, era preservar la credibilidad de la política monetaria y contener las presiones inflacionarias.

Riesgo país, deuda, señales mixtas en la economía y dardo a Ecopetrol

El gerente también abordó el impacto del entorno macroeconómico sobre la deuda pública. “Colombia ha visto aumentar significativamente su prima de riesgo frente a otros países de la región”, indicó, lo que ha elevado los costos de financiamiento.

Además, advirtió que el mayor uso de deuda de corto plazo ha ido incrementando la vulnerabilidad fiscal. “Esto expone al país a mayores costos financieros”, señaló.

En términos de actividad económica, reconoció avances. “El crecimiento ha sido positivo, el empleo ha aumentado y la pobreza ha venido disminuyendo”, afirmó. Sin embargo, planteó un interrogante clave: “¿Este crecimiento es sostenible?”.

En el frente externo, el aumento de la demanda ha llevado a un mayor déficit comercial, impulsado por el crecimiento de las importaciones. No obstante, destacó que el país cuenta con reservas internacionales cercanas a los 67.000 millones de dólares.

Finalmente, el gerente resaltó un resultado financiero relevante. “El Banco de la República obtuvo en 2025 las utilidades más altas de su historia, por cerca de 13,8 billones de pesos (…) Paradójicamente le dio más utilidades al Gobierno el Banco de la República que Ecopetrol”.

 


Artículo basado en información de portafolio.co

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