Estados Unidos aplicará desde el 24 de julio de 2026 un arancel adicional de 12,5 % a los productos colombianos que no estén expresamente excluidos, una medida adoptada tras una investigación de la Oficina del Representante Comercial de ese país, USTR.
El recargo se sumará al arancel ordinario de cada mercancía y tendrá un impacto desigual entre los sectores exportadores colombianos.
La decisión forma parte de 60 investigaciones adelantadas bajo la Sección 301 de la legislación comercial estadounidense.
La USTR concluyó que las economías examinadas no contaban con prohibiciones suficientemente eficaces para impedir la importación de bienes producidos con trabajo forzoso. Colombia quedó dentro del grupo de países sujetos a una tarifa de 12,5 %, mientras otras economías recibieron un recargo de 10 %.
La razón del arancel de Estados Unidos a Colombia
La Cámara de Comercio Colombo Americana aclara que la medida no significa que las exportaciones colombianas hayan sido fabricadas mediante trabajo forzoso.
El cuestionamiento de Washington está dirigido al sistema institucional con el que Colombia controla las mercancías que importa desde terceros países y a la capacidad para impedir que bienes elaborados bajo esas condiciones ingresen a su mercado.
El proceso comenzó el 12 de marzo, tuvo una determinación preliminar el 2 de junio y concluyó después de recibir más de 1.600 comentarios escritos. También se realizaron audiencias públicas entre el 7 y el 9 de julio, con la participación de más de 100 intervinientes. Algunos países adoptaron prohibiciones durante el proceso y consiguieron acceder a la tarifa menor.
Colombia no obtuvo un anexo específico de exclusiones ni mecanismos especiales de mitigación. La alternativa planteada por la USTR para buscar una reducción es adoptar formalmente una prohibición a la importación de mercancías producidas con trabajo forzoso y demostrar resultados verificables en su aplicación.
Flores, confecciones y alimentos, entre los más afectados
El impacto no recaerá de la misma forma sobre todos los productos. Café, petróleo, oro, banano, aguacate, cacao y ciertos azúcares dentro de cuota quedaron excluidos.
Sin embargo, flores, confecciones, confitería, chocolate terminado, alimentos procesados, cosméticos y otras manufacturas sí podrían enfrentar el nuevo costo, por lo que las empresas deberán revisar cada código arancelario.
Las flores frescas cortadas permanecen expuestas al 12,5 %, al igual que buena parte del aceite de palma, la confitería, los caramelos y los productos de panadería y pastelería. En el caso del cacao, quedaron exceptuados el grano, la pasta, la manteca y el polvo sin azúcar, pero las líneas correspondientes al chocolate terminado no recibieron esa exclusión.
Las confecciones tampoco recibieron el tratamiento otorgado a textiles de algunos países de Centroamérica y República Dominicana. Los cosméticos, perfumes, preparaciones capilares, plásticos, transformadores eléctricos e insecticidas terminados tampoco cuentan con una exclusión sectorial amplia, según el análisis de AmCham Colombia.
Cómo puede trasladarse el costo a los exportadores
Aunque el arancel lo paga formalmente el importador estadounidense, el impacto puede trasladarse al exportador colombiano mediante menores precios de compra. También puede llegar al consumidor a través de productos más costosos o repartirse entre ambas partes. Esta dinámica puede reducir los márgenes de las empresas y afectar su competitividad en el mercado estadounidense.
Colombia queda en desventaja frente a países como Ecuador, México, Guatemala, Honduras, El Salvador y Argentina, que recibieron una tarifa de 10 %.
La diferencia de 2,5 puntos porcentuales puede ser relevante en productos sensibles al precio y con sustitutos disponibles. Frente a Brasil, Chile, Perú, Costa Rica y República Dominicana, también gravados con 12,5 %, la pérdida relativa de competitividad sería menor.
AmCham Colombia sostiene que el país todavía puede solicitar una revisión del recargo si adopta las medidas requeridas y demuestra avances verificables.
Mientras tanto, empresas y gremios deberán identificar qué partidas quedaron excluidas, revisar contratos y costos, y establecer el efecto del nuevo arancel sobre cada producto enviado a Estados Unidos.
BRAYAN SILVA HERNÁNDEZ
Artículo basado en información de portafolio.co



