La inflación en Colombia volvió a situarse entre las más elevadas de América Latina durante junio, al alcanzar una variación anual de 6,14%, solo superada dentro del grupo analizado por el repunte registrado en Chile.
Así lo señala un informe sobre el comportamiento de los precios en la región, que atribuye el desempeño colombiano principalmente a la persistencia de la inflación de servicios y advierte que factores como el fenómeno de El Niño, la volatilidad de las materias primas y algunas presiones internas podrían retrasar la convergencia hacia la meta del Banco de la República.
El análisis muestra que el impulso inflacionario volvió a ganar terreno en varios países latinoamericanos durante junio, aunque con comportamientos diferenciados entre economías. Chile encabezó la aceleración mensual al incrementar su inflación en 0,40 puntos porcentuales hasta ubicarse en 4,34% anual, el nivel más alto observado desde mayo de 2025. Detrás apareció Colombia, con una inflación anual de 6,14%, impulsada principalmente por la persistencia de las presiones en el sector de servicios.
El informe señala que este comportamiento evidencia que las presiones internas sobre los precios continúan siendo elevadas en la economía colombiana, incluso cuando otras economías de la región avanzan de manera más consistente en el proceso de desinflación. Esa diferencia explica por qué Colombia continúa mostrando una inflación relativamente alta frente a varios de sus principales vecinos latinoamericanos.
El panorama regional fue heterogéneo. Perú también registró una aceleración moderada durante junio, mientras que El Salvador completó siete meses consecutivos de incremento en la inflación, consolidando una tendencia alcista. En contraste, otros países lograron extender el proceso de moderación de los precios y acercarse gradualmente a las metas establecidas por sus respectivos bancos centrales.
Guatemala presentó la mayor corrección inflacionaria del mes y logró ubicarse cerca del punto medio de su rango objetivo. México, por su parte, alcanzó la menor inflación registrada en más de dos años gracias a la moderación de los precios agropecuarios, mientras que Brasil retomó la trayectoria descendente y cerró junio con una inflación anual de 4,6%.
Estos resultados reflejan que la región continúa transitando por un escenario de velocidades diferentes en materia inflacionaria. Mientras algunos países consolidan el retorno hacia niveles más compatibles con sus objetivos de estabilidad de precios, otros todavía enfrentan presiones internas que limitan una reducción más acelerada del costo de vida.
Política monetaria y persistencia de la inflación mantienen la cautela
Las diferencias en la evolución de la inflación también se reflejan en las decisiones adoptadas por los bancos centrales de la región. El informe destaca que las estrategias monetarias siguen siendo heterogéneas, como respuesta a las distintas condiciones económicas que enfrenta cada país y a los diferentes ritmos del proceso de desinflación.
México, Perú, Chile, Guatemala, Costa Rica y República Dominicana optaron por mantener sin cambios sus tasas de interés, privilegiando la consolidación del descenso de la inflación antes de realizar nuevos movimientos. Brasil, aunque continúa registrando una de las tasas de interés más elevadas de América Latina, ya inició un proceso gradual de relajación monetaria luego de observar una trayectoria descendente en la inflación.
Colombia tomó un camino distinto. Según el informe, el país elevó su tasa de interés en 75 puntos básicos hasta 12%, reflejando una postura más cautelosa frente a la persistencia de las presiones inflacionarias y a un entorno internacional que continúa mostrando elevados niveles de incertidumbre.
La decisión responde a un contexto en el que la inflación de servicios sigue mostrando resistencia a disminuir, situación que mantiene vivas las presiones sobre los precios internos. A ello se suman otros factores domésticos que podrían retrasar el retorno de la inflación hacia los niveles objetivo establecidospor la autoridad monetaria.
Entre esos elementos aparecen la indexación de diversos precios de la economía, el incremento del salario mínimo, el deterioro de las condiciones fiscales y las mayores presiones sobre los costos laborales. El informe sostiene que la combinación de estos factores podría hacer que Colombia tarde más que otras economías latinoamericanas en completar el proceso de convergencia inflacionaria.

El Niño y las materias primas elevan los riesgos para la inflación
Además de los factores internos, el informe identifica dos riesgos externos que seguirán condicionando el comportamiento de los precios durante los próximos meses: el fortalecimiento del fenómeno de El Niño y la volatilidad de las materias primas en los mercados internacionales.
Según el documento, durante el segundo trimestre El Niño incrementó los riesgos inflacionarios en América Latina principalmente por su potencial impacto sobre los alimentos y la energía. Sin embargo, los efectos no serán homogéneos entre países, debido a las diferencias en la estructura productiva y en la composición de las canastas de consumo.
En el caso colombiano, el principal riesgo proviene de los menores rendimientos agrícolas asociados a las condiciones climáticas. Una reducción en la productividad del sector agropecuario podría traducirse en mayores presiones sobre los precios de los alimentos, afectando el comportamiento general de la inflación.
Otros países enfrentan riesgos específicos derivados del mismo fenómeno. Guatemala y El Salvador presentan una mayor vulnerabilidad por el peso de los alimentos dentro de su canasta de consumo. Costa Rica enfrenta riesgos relacionados con su matriz energética, mientras Panamá podría verse afectado por las restricciones en el Canal. Perú y Chile mantienen exposición por algunos cultivos sensibles a las altas temperaturas y a la menor disponibilidad hídrica, México enfrenta riesgos derivados de episodios de sequía que afectan la producción agropecuaria y Brasil observa posibles impactos sobre la generación hidroeléctrica y determinados cultivos. República Dominicana también podría registrar afectaciones sobre su oferta agrícola.
A estos factores se suma la evolución de los mercados internacionales de materias primas. El informe señala que, aunque durante el segundo trimestre los precios del petróleo y otros insumos corrigieron parte del aumento observado tras el conflicto en Medio Oriente, la incertidumbre geopolítica continúa siendo elevada y mantiene abierto el riesgo de nuevos incrementos.
En una región donde buena parte de las economías depende de las importaciones de combustibles, fertilizantes e insumos agrícolas, un nuevo aumento en esos precios internacionales podría trasladarse nuevamente a los costos de producción y posteriormente a los consumidores. Colombia figura entre los países que podrían recibir ese impacto a través de mayores costos en combustibles, alimentos y logística.
Frente a este panorama, el informe concluye que la inflación regional continuará moderándose durante los próximos trimestres, aunque a ritmos diferentes entre países. La velocidad de esa convergencia dependerá de la evolución de El Niño, del comportamiento de las materias primas y de la persistencia de la inflación de servicios. En ese contexto, prevé que la política monetaria mantendrá un tono prudente y privilegiará la consolidación del proceso de desinflación sobre una flexibilización acelerada. Para Colombia, el desafío será mayor, pues además de enfrentar esos riesgos externos, deberá lidiar con presiones internas que podrían prolongar el camino hacia una inflación más cercana a la meta del banco central.
LEIDY JULIETH RUIZ CLAVIJO
Artículo basado en información de portafolio.co



