La apreciación del peso colombiano frente al dólar ha sido una de las tendencias económicas más marcadas de este 2026. La tasa representativa del mercado (TRM) pasó de 3.757 pesos al comenzar el año a menos de 3.100 pesos: un desplome en torno al 19 % y niveles no registrados desde 2019. Confluyen la debilidad global del dólar, los flujos hacia mercados emergentes, el amplio diferencial de tasas, las históricas entradas de remesas, las economías subterráneas y, tras las elecciones, una menor prima de riesgo.
Un peso fuerte abarata insumos importados, maquinaria y viajes al exterior; alivia obligaciones externas y ayuda a contener la inflación, cuyo registro anual aún está en 6,03 %. Pero perjudica a exportadores, productores que compiten con importaciones, turismo receptivo, hogares con remesas y empresas como Ecopetrol: reciben menos pesos por cada dólar, mientras sus costos locales no bajan igual.
Por ejemplo, a causa de la revaluación, los cafeteros están recibiendo casi 700.000 pesos menos por carga. Por el lado de los floricultores, golpeados además por los aranceles de Estados Unidos, el sector está dejando de percibir unos 240.000 millones de pesos por cada 100 pesos que disminuye la tasa, según Asocolflores. Detrás de estos exportadores existen decenas de miles de empleos.
El Banco de la República abrió un programa para acumular hasta 4.000 millones de dólares en reservas. No obstante, los analistas dudan que estas medidas sean suficientes para frenar la tendencia. Para el resto del año los expertos esperan un peso fuerte, pero volátil.
Hay un abanico de instrumentos que el Gobierno Nacional puede desplegar para mitigar este billonario impacto, como devoluciones tributarias, coberturas cambiarias, diversificación de mercados, ampliar liquidez y créditos. También está la discusión sobre la mejora de la competitividad y la productividad de los distintos sectores, en los que las políticas públicas deben contribuir.
EDITORIAL EL TIEMPO
Artículo basado en información de eltiempo.com



