‘La forma real de bajar las tasas pasa por sanear las finanzas públicas’: Javier Suárez, presidente de Davivienda

Compartir

El terremoto del 10 de agosto le puso una nueva urgencia a una economía que ya enfrentaba tasas de interés elevadas, estrechez fiscal y el desafío de recuperar la inversión. Para Javier Suárez Esparragoza, presidente del Grupo Davivienda y de la junta directiva de la Asobancaria, atender la emergencia es ahora una prioridad, pero el país no puede perder de vista los problemas de fondo, como ordenar las finanzas públicas, recuperar la confianza y crear las condiciones para que el crédito pueda volver a fluir a menores tasas.

Suárez, quien instaló la 60.ª Convención Bancaria en Cartagena, sostiene que la respuesta del sector financiero frente a la tragedia debe medirse más por sus acciones que por sus declaraciones. También advierte que los créditos hipotecarios al 8 por ciento para damnificados representan un esfuerzo solidario de los bancos y no una tasa sostenible para el mercado, pues está por debajo de su costo de fondeo.

En conversación con EL TIEMPO, el directivo habló además de las señales que esperan los inversionistas del nuevo Gobierno, de la necesidad de avanzar hacia una eliminación gradual del 4 x 1.000 y del proceso de integración de las operaciones adquiridas a Scotiabank.

¿Cuál es el mensaje de los banqueros al nuevo Gobierno y al país desde la Convención Bancaria?

Hay mensajes que hablan por sí solos y son los hechos de estas semanas después del terremoto. Los recursos para restituir inmuebles, crédito para las personas y negocios afectados y apoyo a los territorios para recuperar su infraestructura. ¿Qué mejor mensaje que los hechos? Y, mirando más allá del terremoto, el mensaje es que estamos listos. La banca colombiana tiene el capital, la tecnología, la disposición y el interés para trabajar de la mano con el Gobierno, atraer inversión y hacer que el país crezca y genere mayor prosperidad para los colombianos.

Chocó

Afectaciones tras el terremoto en la ciudad de Quibdó, capital del departamento de Chocó

 

El terremoto puso en evidencia el bajo aseguramiento de patrimonios que hay en el país. ¿Cómo darle la vuelta a esa situación?

Hay una paradoja. Quienes tienen crédito hipotecario tienen asegurada su vivienda y, ante una catástrofe, pueden recuperar ese patrimonio. El problema aparece cuando la persona termina de pagar el crédito y muchas veces deja de asegurarse, precisamente cuando ese patrimonio ya es suyo. En nuestro caso, tenemos alrededor de 2.000 clientes con afectaciones relevantes en sus viviendas y algo más de 200 las perdieron completamente. Seguros Bolívar ya está haciendo giros por más de 25.000 millones de pesos para esos clientes. Esto demuestra que el sistema funciona, pero necesitamos avanzar mucho más en cultura de aseguramiento.

¿Qué papel juega la banca ahora que comienza la recuperación?

Hay varios frentes. Primero, restituir patrimonios a través de los seguros; segundo, manejar cuidadosamente los créditos de clientes que enfrentan dificultades, con periodos de gracia y condonación de intereses donde corresponda; y, tercero, financiar la recuperación. Los principales bancos hipotecarios anunciamos créditos al 8 por ciento para los damnificados. Hay que decir que esa tasa es un aporte solidario y está muy por debajo de lo que les cuesta a los bancos captar esos recursos y, por tanto, no es sostenible en el largo plazo.

¿Entonces qué tendría que ocurrir para que las tasas puedan bajar de manera generalizada?

Las tasas altas obedecen a una inflación cuya caída se frenó, pero también a la situación fiscal. Si la Nación tiene que endeudarse a tasas altas, eso nos pone un piso, porque nosotros no podemos conseguir recursos por debajo de la tasa a la que capta la Nación. La forma real de generar tasas de interés más bajas pasa por un saneamiento de las finanzas públicas. Eso tomará tiempo, pero estamos comprometidos en acompañar al Gobierno en iniciativas que permitan que en el mediano plazo las tasas bajen.

¿Qué señales adicionales necesita la inversión para regresar al país?

Una señal fundamental será ver cómo se ejecutan en la práctica los planes de recorte del gasto público. El Gobierno los ha anunciado y creemos que tiene la voluntad, pero los mercados estarán pendientes de su ejecución. La otra señal es estabilidad en las reglas de juego, es decir, que un inversionista pueda confiar en que el marco institucional se mantendrá durante la vida de su inversión. Hay un inventario enorme de proyectos que no se desarrollaron en los últimos años y vemos oportunidades en infraestructura, ingeniería, energía, agro, salud y centros de datos. Si hay proyectos y confianza, llegará el capital.

Las cifras muestran un acceso muy alto a productos financieros, pero el crédito continúa rezagado. ¿Cómo cerrar esa brecha?

Colombia ha avanzado muchísimo en inclusión financiera y cerca del 97 por ciento de los adultos cuenta con algún producto financiero. En crédito, más del 50 por ciento tiene acceso formal, incluidos otros operadores como el comercio y las empresas de telecomunicaciones, pero todavía tenemos espacio para avanzar. Podríamos fijarnos como meta llegar por lo menos al 75 por ciento. Para eso son fundamentales herramientas como Open Data, utilizar información que vaya más allá de la historia crediticia y trabajar en la rebancarización de quienes han tenido dificultades en el pasado.

La banca ha insistido en eliminar el 4 x 1.000 y hay un nuevo proyecto. ¿Es viable hacerlo con las actuales necesidades fiscales?

Hay que reconocer la situación de corto plazo. El 4 x 1.000 es una fuente importante de recursos fiscales. Pero, con una perspectiva de mediano plazo, necesitamos que más colombianos utilicen canales digitales. Seguimos siendo un país con alto uso de efectivo y, cuando las transacciones se hacen en efectivo, no hay información que permita construir una historia para ampliar el acceso al crédito. Por eso hay que encontrar un camino hacia una eliminación progresiva del 4 x 1.000. Seguramente no puede hacerse de inmediato, pero sí debería ser un propósito acompañado de acciones concretas.

Davibank

Integración de Davibank quedará finalizada en su totalidad en el primer trimestre de 2027.

 

¿En qué va la integración de las operaciones adquiridas a Scotiabank?

Desde el primero de diciembre del año pasado tomamos el control de las operaciones del antiguo Scotiabank, hoy Davibank, en Colombia, Panamá y Costa Rica. Hemos trabajado intensamente para integrarlas bajo una misma marca. En Colombia avanzamos en las autorizaciones con la Superintendencia Financiera y, además, en tecnología, operaciones y en la organización de nuestros equipos para que el proceso sea sencillo para los clientes. Esperamos que antes de finalizar el año comiencen a ver novedades y que durante el primer trimestre de 2027 toda la operación esté integrada bajo la marca Davivienda.

 

 


Artículo basado en información de eltiempo.com

Compartir

Comments are closed.

Financial advisor showing payments plan to young couple

Estamos listos para resolver sus dudas