Mientras expertos de la economía plantean que, ante la situación crítica en que quedaron las finanzas públicas al terminar el gobierno anterior, Colombia busque el respaldo del Fondo Monetario Internacional (FMI), este viernes una delegación de esa entidad se reunirá en Bogotá con las autoridades económicas del país. El equipo del Fondo sostendrá este 25 de septiembre encuentros con funcionarios del Gobierno Nacional y del Banco de la República.
Una fuente conocedora de las relaciones del país con el organismo señaló a EL TIEMPO que, aunque no haría parte de la agenda formal ni habría por ahora una decisión en ese sentido, en los encuentros podría abordarse de manera exploratoria un eventual apoyo del Fondo a Colombia y las alternativas que tendría el país en caso de avanzar hacia algún tipo de programa.
“Creo que informalmente hablarán de los pros y contras de un programa con el Fondo, qué opciones tendría Colombia”, señaló la fuente, quien destacó que el representante que participará en las conversaciones tiene un alto nivel dentro del organismo -se trata del subdirector gerente Nigel Clarke- y podría desempeñar un papel relevante en la evaluación de eventuales fórmulas. No obstante, advirtió que no espera que por ahora las conversaciones avancen formalmente en esa dirección.
Los encuentros tienen especial relevancia porque se producen más de un año después de la última visita periódica de una misión técnica del organismo a Bogotá para realizar este ejercicio. Aquella ronda de conversaciones concluyó el primero de agosto de 2025 y luego, el 29 de septiembre de ese año, el Directorio Ejecutivo del Fondo cerró formalmente la consulta correspondiente a Colombia.
Las visitas del FMI a las autoridades en el país suelen ser en el marco del Artículo IV del Convenio Constitutivo del FMI y de ellas se desprenden evaluaciones anuales del desempeño del país. La periodicidad de esos informes (que se presentaban en el primer semestre) se rompió el año pasado, ante los cambios de ministro de Hacienda que dificultaron contar con continuidad en la información.
La de este viernes es una visita institucional y no está relacionada con el Artículo IV, le explicó a EL TIEMPO otra fuente.
El año pasado, en abril, durante las reuniones del FMI y del Banco Mundial, fuentes del gobierno le dijeron a EL TIEMPO que el Fondo le había planteado a las autoridades económicas la posibilidad de revisar otras modalidades de crédito distintas a la Línea de Crédito Flexible (LCF). Y luego, el Fondo, sin cancelar la línea, anunció una suspensión temporal del acceso a esos recursos. Fue entonces cuando el Gobierno de entonces anunció que no pediría la prórroga de la LCF.
Por su parte, las consultas del Artículo IV son conversaciones bilaterales que el organismo realiza cada año con sus miembros. Durante ese proceso, funcionarios del Fondo recopilan información económica y financiera y analizan con las autoridades la evolución de la economía y sus políticas. Luego, el equipo técnico prepara un informe que sirve de base para el análisis del Directorio Ejecutivo.

La misión prevista para comienzos de abril de 2026 la canceló Germán Ávila, ministro de Hacienda.
Año atípico
La importancia de las reuniones de este viernes también está en lo ocurrido este año. La misión presencial prevista para comienzos de abril de 2026 no se realizó y, por tanto, tampoco se cumplió el calendario que acompaña este ejercicio.
La visita fue cancelada a última hora por el Ministerio de Hacienda, en momentos en que se registraban tensiones entre el Ejecutivo y la Junta Directiva del Banco de la República. Los contactos posteriores incluyeron reuniones en Estados Unidos, en julio, entre delegados del gobierno electo y altos directivos del organismo.
Por eso, los encuentros de este viernes representan la reanudación del diálogo presencial en Colombia después de un año atípico en la relación con el organismo multilateral y se producen bajo un nuevo Gobierno.
El antecedente inmediato es la consulta correspondiente a 2025. En aquella oportunidad, el FMI encontró una economía con señales favorables en materia de crecimiento, reducción de la inflación y reservas internacionales, pero puso buena parte de sus alertas sobre el deterioro de las cuentas fiscales.
El organismo señaló entonces que el aumento del déficit y de los niveles de deuda había elevado los diferenciales de riesgo soberano y advirtió sobre los efectos que las preocupaciones e incertidumbres alrededor de la orientación de las políticas podían tener sobre la inversión privada. También insistió en la necesidad de avanzar en un proceso de consolidación fiscal.
La línea flexible
Ese diagnóstico coincidió con el cierre de un capítulo de más de 15 años durante los cuales el país mantuvo acceso a la Línea de Crédito Flexible (LCF), una facilidad que funcionaba como respaldo frente a eventuales choques externos.
Colombia contaba con ese instrumento desde 2009 y durante la pandemia hizo uso de cerca de 5.800 millones de dólares.
Pero para 2025 las condiciones que habían permitido mantener ese respaldo habían comenzado a cambiar. En su evaluación de ese año, el FMI señaló que, en medio de reiterados desvíos fiscales y la suspensión temporal de la regla fiscal, la política y el marco fiscal del país se habían debilitado bastante frente a la valoración previa de “muy sólidos”, condición requerida para continuar calificando para la LCF.
En ese escenario, y ante unas condiciones fiscales que hacían más difícil mantener el instrumento bajo los términos que Colombia había tenido hasta entonces, el Gobierno decidió no continuar con la facilidad y notificó al organismo la terminación del acuerdo.
El entonces ministro de Hacienda, Germán Ávila, explicó que mantener una línea que estaba suspendida implicaba costos para el país y sostuvo que Colombia contaba con otras alternativas de financiación. Desde el Banco de la República se señaló, además, que dejar de disponer de ese cupo no representaba por sí mismo un riesgo, dado el volumen de reservas internacionales con que contaba el país.
Desequilibrio fiscal
Ese antecedente agrega relevancia a las conversaciones que comienzan este viernes, más aún ante la posibilidad de que, así sea de manera informal y exploratoria, se pongan sobre la mesa las alternativas que podría tener Colombia frente al organismo.
En su último examen, el Fondo había puesto especial énfasis en la necesidad de corregir los desequilibrios fiscales. Advirtió que nuevas demoras en la consolidación podían suscitar preocupaciones sobre el manejo de la política fiscal, afectar la confianza de los inversionistas e incluso generar riesgos sobre las entradas de capital.
Al mismo tiempo, destacó la resiliencia del sistema financiero y la fortaleza de las reservas internacionales, mientras recomendó mantener cautela en el manejo de la política monetaria y subrayó la importancia de preservar la independencia del Banco de la República.
Artículo basado en información de eltiempo.com



