Fantasma del apagón no es cuento

Compartir

MÁS QUE DIAGNÓSTICOS, la situación eléctrica del país debería llevar a salidas técnicas viables que eviten lo casi inevitable: que el país tenga un racionamiento eléctrico en cualquier momento y no solo al final del próximo verano. La situación es más delicada de lo que se cree: Colombia estuvo a punto de programar racionamientos el 28 y 29 de septiembre, no porque faltara agua en los embalses, que estaban cerca del 80%, sino porque la capacidad disponible de generación llegó a igualar la demanda. El problema ya no es únicamente hidrológico. Es, sobre todo, de confiabilidad y de planeación.

 

Durante años, el país se acostumbró a confiar en la fortaleza de su parque hidroeléctrico. Sin embargo, la demanda creció 78% desde 2004, mientras la capacidad de almacenamiento de los embalses aumentó apenas 15%. La autonomía de las reservas pasó de 107 a 66 días. En otras palabras, Colombia consume mucho más rápido de lo que fortalece sus respaldos.

La respuesta no puede ser esperar que el próximo verano sea menos severo. Tampoco convertir cada alerta en una disputa ideológica entre energías renovables y convencionales. La prioridad debe ser pragmática.

 

Primero, garantizar combustible para las plantas térmicas, porque serán la principal defensa frente a un eventual déficit hídrico. Segundo, acelerar las obras de transmisión que hoy generan restricciones y demanda no atendida. Tercero, destrabar la conexión de proyectos solares y de generación distribuida que pueden aportar energía en las horas de mayor consumo. Cuarto, tener programas permanentes de eficiencia energética para industrias, comercios y hogares, especialmente en periodos críticos. Y quinto, crear incentivos regulatorios –que funcionen– para que nuevas inversiones entren al sistema con mayor rapidez y certidumbre.

 

El verdadero riesgo no es que los embalses bajen del 30%, sino que el país siga operando con márgenes cada vez más estrechos mientras la demanda continúa creciendo y los proyectos se demoran. Un fenómeno de El Niño no se puede evitar, pero un racionamiento sí. Para lograrlo, Colombia necesita menos discursos y más capacidad instalada, más redes y más previsión de largo plazo.

JOSÉ CAPARROSO
Director de Portafolio

Artículo basado en información de portafolio.co

Compartir

Comments are closed.

Financial advisor showing payments plan to young couple

Estamos listos para resolver sus dudas