El crédito está dando nuevas señales de recuperación en Colombia. Durante el segundo trimestre de 2026 aumentó la apertura de nuevas obligaciones en buena parte de los productos y mejoró la morosidad de los consumidores, dos movimientos que sugieren un mercado más saludable después del ajuste observado en los últimos años.
No obstante, mientras las originaciones de tarjetas de crédito y préstamos para vehículos avanzan a tasas cercanas o superiores al 30 por ciento, la vivienda y la libranza continúan retrocediendo. Y aunque los indicadores de mora mejoraron en cinco de los seis segmentos analizados, las entidades financieras mantienen una postura cautelosa al momento de prestar.
Ese contraste será uno de los asuntos que marcarán la discusión del sector en esta segunda parte del año, pues ya no se trata solo de volver a colocar crédito, sino de determinar a quién prestarle, bajo qué condiciones y cómo gestionar y recuperar luego esas obligaciones sin expulsar a los consumidores del sistema financiero formal.
El más reciente reporte de TransUnion, con corte al segundo trimestre de 2026, señala que las originaciones continúan creciendo en la mayoría de los productos y que también sigue mejorando el desempeño medido por la morosidad. Sin embargo, todavía existe un amplio espacio para profundizar el crédito, toda vez que apenas el 32 por ciento de la población adulta tiene crédito con el sector financiero, mientras el 86 por ciento cuenta con alguna obligación crediticia si se incluyen telecomunicaciones y comercio.
Tarjetas y vehículos aceleran
Las diferencias entre productos son significativas. Al comparar año contra año el trimestre terminado en mayo —último periodo disponible para originaciones—, las nuevas tarjetas de crédito aumentaron 37,3 por ciento y los préstamos para vehículos, 29,8 por ciento.
Según TransUnion, el crecimiento en estos dos productos se presentó en todos los perfiles de riesgo, aunque resultó más pronunciado entre consumidores de mayor riesgo, señal de un movimiento gradual hacia estrategias de originación más flexibles.
Pero el panorama cambia cuando se mira la vivienda y la libranza. Las originaciones de créditos hipotecarios disminuyeron 8 por ciento anual, completando tres trimestres consecutivos de retrocesos, mientras las de libranza cayeron 11,5 por ciento por segundo trimestre consecutivo.
TransUnion atribuye estas contracciones a condiciones de otorgamiento más estrictas relacionadas con una menor rentabilidad de los portafolios ante el incremento de los costos de financiamiento. Entretanto, las originaciones de libre inversión aumentaron 2,6 por ciento y las de microcrédito apenas 0,5 por ciento.
La cautela, por tanto, no ha desaparecido. El 60 por ciento de los nuevos créditos se concentró en consumidores de menor riesgo. Al mismo tiempo, crecieron las originaciones hacia perfiles de mayor riesgo en tarjetas, vehículos, vivienda y microcrédito, lo que la entidad interpreta como una flexibilización gradual de los criterios y una mayor disposición de las entidades para asumir riesgo crediticio.
Colombianos pagan bien
El otro dato relevante está del lado de la calidad de la cartera. Las tasas de morosidad disminuyeron frente al año anterior en la mayoría de los productos de consumo.
La mejora más fuerte se presentó en microcrédito: su indicador de mora de 60 días o más quedó en 5,4 por ciento, con una reducción anual de 154 puntos básicos. En tarjetas de crédito bajó 117 puntos básicos, hasta 4 por ciento; en libre inversión retrocedió 78 puntos, aunque continúa siendo el segmento con el indicador más elevado, de 7,6 por ciento.
En vehículos la mora llegó a 5,6 por ciento, 77 puntos básicos menos, y en vivienda quedó en 4,6 por ciento, con una reducción de 14 puntos. La excepción fue la libranza: alcanzó una mora de 2,6 por ciento, todavía la más baja entre los productos analizados, pero aumentó 79 puntos básicos frente al año anterior.
TransUnion explica que ese mejor comportamiento está relacionado, en parte, con estrategias prudentes de otorgamiento y una gestión sólida de los portafolios una vez desembolsados los préstamos. También señala una mejoría en la carga financiera de los consumidores, es decir, en la proporción de sus ingresos mensuales destinada al pago de deudas, circunstancia que habría fortalecido la capacidad de los hogares para cumplir sus obligaciones.
Prestar y gestionar
La recuperación del crédito, sin embargo, abre otro frente, el de cómo administrar las obligaciones cuando aparecen dificultades de pago. Para la Asociación Colombiana del Ecosistema de Crédito, Cobranza y BPO (Colcob), el crecimiento de la cartera no elimina las presiones sobre el riesgo y obliga a mejorar tanto la originación como las estrategias posteriores de recuperación.
El contexto tampoco es sencillo para los consumidores. El gremio recuerda que para julio de 2026 la Superintendencia Financiera certificó un interés bancario corriente de 19,19 por ciento efectivo anual para crédito de consumo y ordinario, mientras la tasa de política monetaria del Banco de la República se mantiene en 12 por ciento.
“El mercado demostró que podía volver a crecer después de unos años de ajuste. Ahora el desafío es hacerlo de manera sostenible para originadores y aliados”, señaló Gloria Urueña, directora ejecutiva de Colcob.
Según la dirigente gremial, esto supone fortalecer la gestión del riesgo, comprender los cambios en el comportamiento de los consumidores y desarrollar mecanismos de recuperación más efectivos y eficientes, pero sin afectar el acceso al financiamiento y procurando mantener al cliente dentro del crédito formal.
Para el gremio, una mayor colocación no garantiza por sí misma un mercado más saludable. La capacidad de pago, la calidad de la cartera y la efectividad de la recuperación terminan incidiendo tanto sobre quienes originan los créditos como sobre las empresas que participan en las diferentes etapas del proceso.
Inteligencia artificial, automatización y analítica de datos están ganando espacio en la originación y recuperación de cartera. Para Colcob, el desafío no es solo incorporar tecnología, sino utilizarla de manera responsable, protegiendo al consumidor y su acceso al crédito formal, un reto relevante porque cerca del 70 por ciento de sus empresas afiliadas son mipymes.
Estos cambios estarán en el centro del Congreso Internacional de Crédito, Cobranza y BPO, el 2 y 3 de septiembre en Bogotá. La discusión cobra fuerza ante un mercado que muestra más originaciones y menor mora, pero una recuperación todavía desigual.
Artículo basado en información de eltiempo.com



