El dólar entra en zona de definición; esto podría pasar en septiembre y lo que resta del 2026

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El dólar comenzó septiembre sin alejarse demasiado de los bajos niveles que observados en agosto. En la jornada de este jueves, la tasa de cambio se mantuvo relativamente estable alrededor de los 3.140 pesos, precio similar al observado el miércoles, y se negoció entre un mínimo de 3.130 y un máximo de 3.159,8 pesos.

Esa relativa calma, sin embargo, no significa que la divisa estadounidense tenga despejado el camino para continuar bajando. Después de acercarse a los 3.000 pesos en el octavo mes del 2026, varias de las fuerzas que impulsaron su fuerte apreciación comienzan a encontrar contrapesos, entre estas, dudas sobre las cuentas fiscales del país, una menor disponibilidad inmediata de dólares en el mercado y un escenario internacional menos favorable podrían ponerle freno a nuevos descensos.

Tampoco parece configurarse, por ahora, un escenario de disparada del dólar. Las altas tasas de interés en Colombia continúan haciendo atractivas las inversiones en pesos y los flujos de divisas siguen jugando a favor de la moneda local. Por eso, los análisis disponibles apuntan más hacia un septiembre de movimientos en ambas direcciones que hacia una tendencia lineal.

Las diferencias entre las proyecciones ilustran ese panorama. El equipo de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercados de Grupo Cibest calcula que el dólar podría oscilar entre 3.100 y 3.300 pesos este mes. Acciones & Valores contempla, por su parte, una banda principal algo más amplia, entre 3.050 y 3.330 pesos.

Las señales de agosto

Para entender lo que viene, hay que mirar lo ocurrido en agosto. Aunque durante buena parte del mes predominó la fortaleza del peso, el dólar terminó cerrando en 3.215 pesos, con un incremento mensual de 57 pesos, equivalente a una depreciación del peso del 1,8 por ciento.

El movimiento estuvo lejos de ser uniforme. El dólar llegó a negociarse entre 3.021,50 y 3.252,60 pesos, y la mayor parte de la corrección se produjo al final del mes, presionada por la presentación del Presupuesto General de la Nación (PGN) de 2027 y la liquidez, que contribuyeron a una depreciación cercana al 5 por ciento en la última semana.

El dinero que envían los colombianos al país equivale al 17 por ciento de las exportaciones.

El dinero que envían los colombianos al país equivale al 17 por ciento de las exportaciones.

 

Ese episodio dejó una advertencia para septiembre, y es que, incluso después de una apreciación muy fuerte del peso, el mercado puede cambiar rápidamente cuando aparecen dudas sobre las cuentas públicas o aumenta la demanda de dólares.

Acciones & Valores encuentra otra señal interesante. Entre el 21 y el 28 de agosto, el dólar subió un 5,43 por ciento, pero sus modelos estiman que variables como el dólar global, el petróleo, las monedas latinoamericanas, el riesgo país y los diferenciales de tasas explicaron solo una fracción de ese salto. Eso abre la posibilidad de que parte del movimiento haya obedecido a factores de posicionamiento y liquidez y no necesariamente al comienzo de una nueva tendencia alcista del dólar.

Menos dólares disponibles

La llamada Posición Propia de Contado (PPC), que en términos sencillos puede entenderse como la caja líquida en dólares que manejan los intermediarios del mercado cambiario, se redujo de forma considerable durante la apreciación del peso.

Acciones & Valores señala que esa posición había caído hasta unos 1.429 millones de dólares al 9 de agosto. Grupo Cibest estima que, después de los movimientos posteriores, podría ubicarse cerca de 800 millones, todavía muy por debajo del promedio de 3.087 millones observado durante el año.

Esto no quiere decir que exista escasez de dólares ni permite anticipar por sí solo hacia dónde se moverá la tasa de cambio. Pero sí implica un colchón menor para absorber cambios repentinos en las órdenes de compra y venta, haciendo posible que determinados movimientos se transmitan con mayor fuerza al precio.

Compras del Emisor

A ese escenario se suma un nuevo jugador demandando divisas: el Banco de la República.

Como se recuerda, el Emisor puso en marcha a finales de julio un programa para acumular hasta 4.000 millones de dólares en reservas internacionales, mediante opciones que solo pueden ejercerse cuando la TRM se encuentre por debajo de su promedio de los últimos 20 días hábiles.

En agosto, el Banco compró 400 millones y Grupo Cibest prevé que en septiembre pueda mantener un ritmo cercano a esa cifra.

La precisión es importante, toda vez que la adjudicación de las opciones no significa una compra inmediata de esas divisas. Su ejecución depende de que se cumplan las condiciones establecidas por el Emisor. De hecho, septiembre comenzó con la TRM por encima del promedio móvil de 20 días, por lo que los 400 millones de dólares adjudicados para el mes no representaban una demanda inmediata de divisas.

Tasas elevadas

Uno de los grandes soportes de la moneda colombiana continúa siendo la diferencia entre las tasas de interés de Colombia y las de Estados Unidos.

Acciones & Valores calcula diferenciales cercanos a 800 puntos básicos a doce meses. Ese margen hace atractivas estrategias conocidas como carry trade, es decir, los inversionistas traen recursos hacia activos denominados en pesos buscando aprovechar mayores rendimientos. Mientras ese incentivo permanezca, puede continuar entrando oferta de dólares al mercado y actuar como contrapeso frente a eventuales presiones devaluacionistas.

Pero septiembre tendrá una prueba importante en Estados Unidos. Los datos de empleo e inflación serán determinantes para las decisiones de la Reserva Federal y, por esa vía, para el dólar global. Tasas estadounidenses más altas durante más tiempo pueden restarle atractivo relativo a los mercados emergentes.

También habrá que seguir los dólares que puedan ingresar por las ayudas y recursos provenientes del exterior para atender la emergencia ocasionada por el terremoto del 10 de agosto. Grupo Cibest incluye expresamente esos posibles ingresos entre los factores que podrían ejercer presión a la baja sobre el dólar.

La fortaleza del peso, entretanto, tiene dos caras para la economía. Beneficia a importadores, viajeros y empresas que compran insumos en el exterior, pero puede reducir los ingresos en pesos de exportadores y receptores de remesas.

María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia, advierte, sin embargo, que la discusión empresarial no puede concentrarse solo en la tasa de cambio. A la revaluación se suman mayores costos laborales, horas extra, fletes, combustibles, insumos y fertilizantes, factores que también inciden en la capacidad de las compañías para competir.

Hacia el cierre del 2026, la lectura de Acciones & Valores es que septiembre podría marcar una transición desde la fuerte apreciación observada previamente hacia un mercado bastante más equilibrado.

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Para el cierre del año el precio del dólar en Colombia podría rondar los $ 3.300, según analistas.

 

Para el cuarto trimestre, la firma considera más probable una normalización gradual del dólar hacia la zona de 3.300-3.450 pesos, antes que un regreso sostenido por debajo de 3.000 pesos o un salto abrupto hacia 3.500-3.600.

Para los analistas, septiembre podría convertirse en el mes que permita establecer si el dólar encontró un piso después de su pronunciada caída o si la fortaleza del peso todavía tiene espacio para prolongarse. Por ahora, tasas, cuentas fiscales, flujos de capital, compras del Banco de la República, liquidez del mercado y decisiones de la Fed mantienen abierto el pulso.

 


Artículo basado en información de eltiempo.com

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