Terremoto y crisis fiscal ponen a prueba a Colombia: expertos trazan el camino para volver a crecer

Compartir

Colombia enfrenta una combinación de finanzas públicas muy deterioradas, una economía que necesita recuperar su capacidad de inversión y crecimiento y, desde esta semana, una emergencia humanitaria y material derivada por el terremoto que golpeó buena parte del país. Pero esa suma de dificultades también puede convertirse en una oportunidad para comenzar a enderezar el rumbo.

Esa fue una de las principales conclusiones del panel sobre los retos económicos de corto y mediano plazo realizado durante el 11.° Congreso Empresarial Colombiano (CEC) de la Andi, en Cartagena, moderado por Ricardo Ávila, analista sénior de EL TIEMPO, y en el que participaron los exministros de Hacienda Juan Camilo Restrepo y Mauricio Cárdenas, el exgerente del Banco de la República Juan José Echavarría y Marcela Meléndez, directora de Fedesarrollo.

Aunque cada uno de los expertos hizo énfasis en problemas diferentes, coincidieron en que el nuevo Gobierno tiene poco margen para equivocarse y deberá moverse rápido. Ordenar las cuentas públicas, atender la reconstrucción, recuperar la inversión, preservar la independencia del Banco de la República, enfrentar la inflación y mejorar la productividad son tareas que tendrán que avanzar casi al mismo tiempo.

Juan Camilo Restrepo puso la urgencia fiscal en primer plano. Según sus cálculos, la administración recibe un déficit cercano al 8 por ciento del PIB, unos 160 billones de pesos, al tiempo que deberá revisar el presupuesto de 2027, adelantar un recorte de gasto, presentar una reforma tributaria y reorganizar el servicio de la deuda.

Andi-Ricardo Ávila
Ricardo Ávila, analista Sénior de EL TIEMPO, moderador del panel. Foto:

 

“Este semestre será crucial”, sentenció Restrepo, quien considera que el Gobierno debe aprovechar su periodo inicial para sacar adelante las decisiones más difíciles antes de que se reduzca su capital político.

 

Pero al problema fiscal se agregó el terremoto. Y allí Restrepo planteó convertir la tragedia en una oportunidad de reconstrucción y crecimiento mediante lo que denominó un “Plan Marshall criollo”.

Aunque todavía no existe una valoración definitiva de los daños, estimó que la reconstrucción podría demandar entre uno y dos puntos del PIB, es decir, entre 20 y 40 billones de pesos. Esos recursos, advirtió, deberán administrarse “en urna de cristal y con una gran gerencia”.

Invertir

Mauricio Cárdenas coincidió en que el desafío inmediato es de gerencia y priorización. “Sacar a Colombia adelante ahora será un tema de gerencia”, señaló. 

A su juicio, el Gobierno debe reconocer rápidamente la verdadera dimensión de los problemas que recibe y concentrar en sus primeros meses las decisiones más difíciles. Entre estas mencionó un ajuste del gasto público y una revisión de contratos y fondos estatales, acompañados de un gran acuerdo que comprometa también al sector privado.

Y allí ubicó una de las mayores debilidades de la economía: la inversión.

“El consumo ha estado bien. Lo que ha estado mal es la inversión”, dijo Cárdenas, quien propuso activar pronto dos motores: vivienda e infraestructura mediante asociaciones público-privadas. La reconstrucción por el terremoto, agregó, puede incorporarse a esa estrategia y convertirse en una palanca adicional.

Su advertencia más fuerte surgió al mirar hacia adelante: “Cuatro años es muy poco. Se necesitan ocho años”. Para Cárdenas, problemas como el déficit fiscal, la crisis de la salud y la recuperación de la producción petrolera no podrán solucionarse en una sola administración y exigirán continuidad en al menos dos gobiernos.

Resistencia inflacionaria

Juan José Echavarría llevó la discusión al Banco de la República. Su preocupación central es la pérdida de credibilidad que supone acumular varios años con una inflación por encima de la meta del 3 por ciento. 

“Hace seis o siete años que el Banco de la República no cumple su meta y eso es muy complicado”, advirtió.

Echavarría señaló como riesgos el fuerte incremento del salario mínimo, cuyos efectos todavía se están transmitiendo a los precios, y la posibilidad de un Fenómeno de El Niño fuerte. También puso sobre la mesa la pronunciada revaluación del peso, que está golpeando a sectores exportadores y productivos.

Pese a ello, se declaró optimista sobre la capacidad de recuperación del país. Aseguró que existe un volumen importante de inversión privada que estuvo a la espera de definiciones políticas y que ahora podría comenzar a movilizarse.

“Hay un stock grandísimo de inversión que puede hacerse en Colombia en este momento”, afirmó.

Banco de la República
Inflación y revaluación del pesos, dos factores que se necesitan controlar. Foto:

 

Crecer no basta

Marcela Meléndez introdujo una advertencia diferente. Sostuvo que recuperar el crecimiento será insuficiente si Colombia mantiene una estructura productiva de baja productividad, elevada informalidad y profundas diferencias laborales. 

Recordó que el 44 por ciento de los trabajadores está en negocios unipersonales y cerca del 70 por ciento en unidades de menos de diez trabajadores. En otras palabras, buena parte de la fuerza laboral permanece atrapada en actividades de baja productividad y bajos ingresos.

Las diferencias son enormes. Según Meléndez, mientras la informalidad llega al 97 por ciento entre los trabajadores de menores ingresos, en el extremo superior se acerca al 21 por ciento.

También cuestionó que el salario mínimo se utilice como instrumento para combatir la pobreza. “No le ayuda a los más pobres; los más pobres no están ahí”, dijo, al advertir que incrementos excesivos pueden cerrar todavía más las puertas del empleo formal.

Por eso planteó revisar regulaciones laborales, fortalecer el capital humano y eliminar distorsiones que frenan el crecimiento empresarial.

Al final, pese a la magnitud de los problemas, ninguno planteó un escenario inevitablemente pesimista. La coincidencia estuvo en que Colombia puede recuperarse, pero necesitará decisiones rápidas ahora y persistencia después.

La reconstrucción puede convertirse en motor de actividad, la inversión privada puede volver a despegar y la inflación puede regresar a su meta. Pero, como quedó planteado en el panel de los expertos, la verdadera prueba será lograr que esas respuestas sobrevivan al calendario político y se conviertan en una hoja de ruta de país, no simplemente de un gobierno.

 


Artículo basado en información de eltiempo.com

Compartir

Comments are closed.

Financial advisor showing payments plan to young couple

Estamos listos para resolver sus dudas