Podríamos estar creciendo más y generando más empleo. El país que produce y camella está listo para escuchar
Desde la microempresa de barrio hasta la gran industria, pasando por los emprendedores que apenas empiezan y las medianas empresas que resisten, son millones de colombianos los que se levantan cada día a trabajar, invertir y arriesgar para que la economía funcione.
De ese esfuerzo salen los recursos que financian al Estado, que pagan salarios públicos, permiten programas sociales y sostienen la inversión en educación, salud y transferencias a los más vulnerables.
Los subsidios no nacen del aire ni de la buena voluntad de un gobierno de turno. Se financian, en buena medida, con el trabajo del sector privado, que entrega una porción significativa de sus utilidades y de su producción para que el Estado redistribuya y apoye a quienes más lo necesitan.
Ningún país ha logrado reducir la pobreza ni generar prosperidad sostenida enfrentándose a su sector productivo. Por el contrario, las naciones que han avanzado lo han hecho construyendo acuerdos amplios entre el Estado, el sector empresarial y la sociedad.
Incluso gobiernos progresistas en el mundo han entendido que la libertad económica, la inversión y la empresa privada bien regulada son condiciones necesarias para financiar el desarrollo social.
Hoy Colombia se acerca a una nueva campaña electoral. Por eso, desde ya, queremos escuchar a los candidatos presidenciales, a quienes aspiran al Congreso y a todos los liderazgos políticos que buscan dirigir el país.
Queremos saber cómo planean trabajar con el sector productivo, cómo piensan generar crecimiento sostenido, cómo van a recuperar la confianza inversionista y qué propuestas concretas tienen para que el país crezca al 6% o 7% y no se conforme con tasas vegetativas que apenas sostienen el presente.
La evidencia es clara: cuando se deteriora la confianza, se frena la inversión, se resiente el empleo y el crecimiento se desacelera. Podemos debatir cifras, pero no podemos desconocer que podríamos estar mucho mejor.
Pero esos cambios solo serán duraderos si se construyen con quienes generan empleo y riqueza. Dividir al país o estigmatizar a quienes producen no nos acerca a la solución. Nos aleja de ella. Por eso, desde Portafolio, abrimos nuestras páginas y nuestras plataformas.
Queremos que este sea un espacio de diálogo entre el sector político y el sector productivo. Invitaremos a candidatos, empresarios, emprendedores y trabajadores a debatir con sensatez, con datos y con propuestas.
Los estamos escuchando. Y queremos trabajar con ustedes. Porque el país que queremos no se construye desde trincheras, sino a través de acuerdos. Y porque todavía estamos a tiempo de hacerlo juntos.



