La vicepresidenta de Supervisión de la Reserva Federal, Michelle Bowman, afirmó el viernes que el impacto de la guerra en Oriente Medio sobre la economía, aunque aún se está evaluando, podría dar lugar a subidas persistentes de la inflación que tal vez requieran una política monetaria más restrictiva.
“Todavía parece pronto para evaluar la magnitud y la persistencia de los efectos económicos del conflicto con Irán”, señaló Bowman en el texto de un discurso que pronunciará en una conferencia en Islandia.
Se mostró “optimista” respecto a que, una vez que la guerra haya terminado, las interrupciones en el suministro cesarán y habrá un impacto “temporal” en la inflación y un efecto “mínimo” en la actividad económica general. Sin embargo, añadió que “si las interrupciones persisten hasta bien entrada la segunda mitad del año, podríamos empezar a ver efectos más amplios en la inflación”.
No obstante, advirtió de que una guerra prolongada podría cambiar las perspectivas de la política monetaria. Si la crisis energética que está impulsando la inflación se extendiera a presiones sobre los precios de forma más generalizada, “sería más probable que considerara cambiar mi enfoque para valorar el equilibrio de riesgos”, afirmó.
Se espera que la Fed mantenga las tasas de referencia en el rango del 3,5%-3,75% en su reunión de junio. Ante el enorme repunte de los precios de la energía, que está impulsando las presiones inflacionarias, los responsables del banco central se han distanciado de las predicciones de eventuales recortes, mientras algunos han comenzado a especular sobre la posibilidad de alzas.
La inflación lleva años muy por encima del objetivo del 2% de la Fed. En opinión de muchas autoridades monetarias, este rebasamiento persistente ha hecho más difícil considerar la última crisis inflacionaria como un fenómeno temporal. Los mercados financieros esperan que la próxima medida del banco central sea un alza, aunque no ven ese cambio como inminente.
Bowman, que en los últimos meses ha apoyado la flexibilización de la política monetaria, afirmó en sus declaraciones que está a favor de mantener en la declaración de la entidad del 29 de abril el lenguaje que sugería que la próxima medida sería un recorte de tasas .
También afirmó que “es adecuado ignorar las lecturas de inflación temporalmente elevadas, debidas en gran medida al aumento de los precios de la energía, siempre que mantengamos la credibilidad en nuestro compromiso de alcanzar nuestro objetivo de inflación y que los efectos puntuales de los aranceles se atenúen”.
(Editado en español por Juana Casas )
Artículo basado en información de es.finance.yahoo.com



