Sector energético llama a desregular los precios y promover más inversión en el país

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Representantes de la industria hablaron sobre los retos que enfrenta el sistema en materia de producción y abastecimiento ante la llegada de El Niño

La industria energética colombiana enfrenta una de las temporadas más críticas de la historia reciente. Además de la presión por la deuda de Air-e, que ya asciende a $2,3 billones, y del rezago en la entrada de nuevos proyectos de generación, el país ahora debe afrontar un fenómeno de El Niño que podría convertirse en el más fuerte registrado.

Con una probabilidad de 82% de establecerse durante este trimestre, el fenómeno vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de que Colombia fortalezca su seguridad energética y mantenga niveles sólidos de respaldo para garantizar el abastecimiento.

En medio de este escenario, se llevó a cabo el panel ‘¿Está en riesgo la seguridad energética de Colombia?’ durante el Foro LR ‘Seguridad energética y competitividad: el desafío de Colombia hacia 2030’. Allí, representantes como Manuel Naranjo, vicepresidente de Energía de Drummond Energy Inc.; Edwin Cruz Caballero, vicepresidente de Andeg; y Mauricio Téllez, experto en energía y consultor en comunicaciones, coincidieron en la necesidad de promover la inversión, desregular los precios y convertir la seguridad energética en una política de Estado.

Desde el empresariado, Naranjo explicó que, para acelerar la inversión en infraestructura, el primer paso es hacer un esfuerzo en materia de desregulación, pues “realmente estamos llenos de una cantidad de regulaciones que nos han llevado a que estemos en un escenario de escasez energética y de baja inversión y ejecución en proyectos”.

A su juicio, el principal cuello de botella del sector energético está directamente relacionado con el exceso de regulación en el mercado de electricidad y gas, convirtiéndose no solo en un obstáculo para nuevos proyectos, sino también en un factor que “lleva a la escasez, evita la inversión y que el mercado se balancee”.

Sumado a esto, Naranjo recalcó que “lo que corrige los precios altos es la inversión y el aumento de oferta porque el país se vuelve atractivo. De esa forma, los actores entran y, muy rápidamente, empezamos un ciclo de abundancia. A eso le deberíamos apuntar”.

Por su parte, Cruz aseguró que, de cara al futuro, la política pública debe apuntar, no a la sustitución, sino a la complementación de fuentes energéticas. “Bajo esa perspectiva, el planteamiento integral del próximo Gobierno debe estar orientado a la sostenibilidad energética; primero, garantizar seguridad para que el país no se apague y se tengan recursos de hidrocarburos, y segundo, mitigar el impacto ambiental”.

Por otra parte, el vicepresidente de Andeg recalcó que el sistema no puede desconocer el rol clave de la generación térmica para mitigar riesgos de desabastecimiento durante El Niño, teniendo en cuenta que, durante el evento de 2023-2024, “la térmica llegó a aportar hasta 58% de las necesidades de energía frente a la reducción de los embalses”, dijo Cruz.

A esto se suma el papel que juega el carbón y los 1.600 megavatios instalados que contribuyen a la dinamización de la pequeña y mediana minería. “En un evento de El Niño, esperamos que la térmica pueda aportar 650 millones de pies cúbicos de generación a partir de gas natural”, recalcó Cruz, con el aporte de más de 130.000 familias mineras y de 450 millones de pies cúbicos de Sociedad Portuaria El Cayao, Spec.

“Es fundamental adoptar como política de Estado la seguridad energética, de tal manera que los colombianos cuenten con los recursos energéticos y se le siga dando la oportunidad al sector minero energético de aportar a las finanzas nacionales, agregó el experto.

Este punto lo respaldó Téllez, quien enfatizó en que “ya somos importadores de gas y esa es una realidad que no vamos a cambiar en el corto plazo” y criticó que el país esté “luchando y casi rezando” para que El Niño se demore más y sea menos fuerte.

Por el contrario, advirtió que se debe trabajar en un régimen de promoción a las inversiones, mejorar el esquema tributario copiando a otros países y reactivar la contratación y exploración en hidrocarburos, con el objetivo de volver a “buenos años” en los que se contaba con más de 100 pozos exploratorios y existían un nivel de autosuficiencia de gas.

Con respecto al eléctrico, el experto advirtió que la mayor urgencia está en el pago de las acreencias porque “les estamos pidiendo a las térmicas que se prendan full y les vamos a rogar que estén encendidas mucho más, pero hay unas deudas con las generadoras que ascienden a cerca de $8 billones”.

Frente al caso de Air-e, Cruz aseguró que el hecho de que la deuda haya pasado de $1 billón a $2,3 billones en un año “habla de la pésima estrategia del Gobierno en su intervención”, además de que implica un riesgo para el pago de combustibles”.

“Si las térmicas no tienen el capital de trabajo para adquirir el carbón, el gas natural y los combustibles líquidos, básicamente va a haber un riesgo financiero, lo que va a conllevar a que se haga uso de otros recursos hidráulicos y a que en diciembre haya indisponibilidad de recursos energéticos”, dijo.

En materia de gas, Naranjo explicó que El Niño realmente sumergirá al país en el dilema de “¿a quién le vamos a quitar el gas?”, partiendo de que “el principal campo de producción que se tenía hace 10 años, que era Ballena, ya está en su fase de declinación y los que hemos descubiertos en los últimos 15 años en Sucre y Córdoba, algunos ya desaparecieron y otros tienen caídas en producción”.

Por esa misma razón, el vicepresidente de Energía de Drummond invitó a reflexionar sobre el impacto de la política de transición energética, la cual, a su juicio, ha traído escasez y ha generado un ambiente de crítica contra energéticos como el carbón. “En lugar de desarrollar nuestros recursos masivos de carbón y gas, nos dedicamos a hablar mal de ellos”, recalcó.

Los representantes sostuvieron que es fundamental avanzar en una agenda que integre al Gobierno, a los gremios y al sector empresarial y que permita resolver los problemas antes del segundo semestre.

“Necesitamos fracking y más fracking”

En medio de las críticas por la implementación del fracking, Naranjo aclaró que el país ya cuenta con un marco regulatorio para implementar esta tecnología de extracción y que las preocupaciones por su impacto ambiental están resueltas con el régimen sancionatorio. Incluso, indicó que si algún actor está dispuesto a hacer las inversiones pertinentes, hay que confiar en que lo hará bien. “Colombia necesita hacer tres cosas para alcanzar la riqueza energética: fracking, fracking y más fracking”, agregó.

“Hay que asegurar las contrataciones”

Respecto al impacto que podría generar la llegada del fenómeno de El Niño para la industria, Cruz explicó que hoy en día el sistema eléctrico tiene un nivel de contratación de usuarios cercano a 85%, por lo cual es indispensable que los comercializadores que atienden mercado regulado y no regulado “aseguren niveles de contratación suficientes que contribuyan a mitigar la exposición a la bolsa de los usuarios”, ya que, de presentarse, se generarían situaciones que llevarían los precios al alza.

“La seguridad garantiza la competitividad”

Teniendo en cuenta todos los retos que enfrenta el sector energético, especialmente de cara al fenómeno de El Niño del segundo semestre, Téllez enfatizó en que “la seguridad energética le va a garantizar competitividad al país”, razón por la que afirmó que todos los actores del sector, incluyendo al Estado y a las empresas, deben hacer alianzas y trabajar en pro de la recuperación de los mercados de petróleo, de gas y de hidrocarburos. “Debemos convencernos de que tenemos los recursos”.


Artículo basado en información de larepublica.co

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