De las tres elecciones presidenciales que quedan este año en América Latina —Colombia, Brasil y Perú, que representan el 45% de la población de la región—, la colombiana es “de lejos” la más importante, según Brian Winter, editor en jefe de Americas Quarterly y una de las voces más influyentes en el análisis político de la región.
“El próximo presidente colombiano va a definir el curso del país para los próximos 10 a 15 años”, porque los “modelos económicos, políticos y sociales no podrían ser más distintos” entre los candidatos, afirmó el editor de la revista del Americas Society / Council of the Americas (AS/COA) en una entrevista con Bloomberg Línea.
“Si gana la izquierda en Colombia, está claro que esa decisión de aumentar el salario mínimo en más del 20% será una decisión histórica que define el futuro político del país”
Brian Winter, editor en jefe de Americas Quarterl
En Perú, si bien los dos candidatos también son de polos opuestos, el poder del Ejecutivo está más diluido por la composición del Congreso y el caos que ha caracterizado a la política peruana este siglo.
En Brasil, en tanto, la elección es importante pero el espacio ideológico entre los candidatos es menor: “Lula efectivamente es un capitalista. No sé si se puede decir lo mismo de Roberto Sánchez” en Perú, dijo, en referencia al candidato de izquierda peruano.
Y agregó que Flavio Bolsonaro, por ser senador, tendría más disposición de aglutinar fuerzas en el Congreso brasileño que su padre. “No lo veo como un Jair Bolsonaro 2.0″, dijo Winter.

Cepeda sería la continuidad de Petro del 2026, no del 2022
El analista señaló que sería un error pensar que un eventual gobierno de Iván Cepeda replicaría al Gustavo Petro que asumió en 2022: uno que hizo coalición con figuras moderadas como Alejandro Gaviria y nombró a José Antonio Ocampo como ministro de Hacienda para marcar una distancia clara con el chavismo. Para “Cepeda, el modelo no sería el Petro del ’22, sería Petro del ’26”, señaló.
A lo largo de sus cuatro años, Petro “cruzó barreras que en el momento de su elección pocos colombianos creyeron posibles”, como la disputa abierta por la independencia del Banco Central y una política económica cada vez más heterodoxa. Winter consideró que todo indica que Cepeda sería “más disciplinado, más tranquilo, tal vez más capaz de unir fuerzas y ejecutar una visión”, lo que podría traducirse en un avance más profundo hacia un modelo de izquierda en lo económico, lo social y en seguridad.
Sobre las barreras institucionales que frenaron los avances reformistas de Petro, Winter fue cauto: reconoció que la composición del Congreso —ya conocida— será un factor limitante, pero advirtió que las instituciones se desgastan con el tiempo. “Es probable que habría, casi por naturaleza, menos resistencia a Cepeda simplemente porque su grupo político habrá controlado el poder durante más tiempo”, sostuvo, y mencionó la experiencia de México con Claudia Sheinbaum como referencia.
Confrontación directa con Estados Unidos
Con respecto a la relación bilateral con los Estados Unidos, Winter consideró que la administración Trump tomó la decisión deliberada de no confrontar abiertamente a Petro, apostando a que el siguiente gobierno convierta a Colombia en un mejor socio.
“La decisión dentro de la Casa Blanca y del Departamento de Estado fue: esperemos. No vale la pena enfrentarse directamente con Petro, porque a partir de mediados de 2026 vamos a tener un mejor socio”, explicó.
Pero ahora el resultado de esa estrategia está en duda, ante la posibilidad de una victoria de Cepeda.
Winter señaló que la producción de cocaína en Colombia se triplicó en los últimos diez años —un fenómeno que trasciende a un solo gobierno— y que la Casa Blanca llegó con una actitud mucho más agresiva e intervencionista que en el primer mandato de Trump. “Uno podría esperar una confrontación abierta si Cepeda no cede a las demandas de Estados Unidos de controlar mejor la producción de cocaína”, afirmó.
Consultado sobre si la experiencia con Canadá y Brasil —donde la confrontación de Trump terminó favoreciendo en las encuestas a quienes parecían ir a perder— influyó en la cautela con Colombia, Winter respondió que sí.
En el último año y medio, el Gobierno de Trump no quiso “darle munición al presidente Petro, pero también es cierto que vieron una colaboración suficiente desde los militares colombianos que decían, bueno, mantengamos una cierta tranquilidad y esperemos”.
“Yo dudo que esa ecuación siga automáticamente, por lo menos con el gobierno Cepeda,” agregó.

La derecha se alinearía detrás de Abelardo
Winter sostiene que no le sorprende el ascenso de Abelardo de la Espriella, al que describió como un candidato que “ha copiado abiertamente modelos que funcionaron en otros países, hasta con su forma de presentarse, con la barba estilo Bukele. En vez del ‘león’ de Milei es un ‘tigre’. La iconografía es la misma”.
Sobre si de la Espriella tendría apoyo del establishment de la derecha colombiana en caso de llegar a segunda vuelta, Winter dijo que sí, de modo similar a lo acontecido en Argentina cuando Patricia Bullrich y Mauricio Macri se alinearon detrás de Javier Milei.
“Baso mis declaraciones en discursos recientes del ex presidente Álvaro Uribe Vélez y otros. Creo que habría una rápida operación de coordinación de la derecha colombiana para apoyarlo no solo en las urnas sino en su estructura de gobierno”, afirmó.
Sobre la diferencia que le sacó finalmente Abelardo a Paloma Valencia en las encuestas, Winter señaló que la centrista pareció partir con una ventaja inicial en gobernabilidad por sus bases en el Congreso y en los centros de poder colombianos, pero que la energía de la derecha se canalizó a través de Abelardo.
“No sé por qué en las Américas seguimos subestimando a outsiders. Esa es una historia que ya lleva más de 10 años en la región, entre Trump, Bolsonaro y Milei”, entre otros, consideró.
El salario mínimo como factor decisivo
Winter identificó el aumento de más del 20% en el salario mínimo como el factor principal detrás de la recuperación de la popularidad de Petro, que subió 10 puntos en algunas encuestas.
Pero advirtió que ese logro tiene costos fiscales e inflacionarios que aún son incógnitos, y que generó una pelea abierta con el Banco Central por la independencia de la institución.
Artículo basado en información de bloomberglinea.com



