Radiografía financiera 2026: Oportunidades selectivas en IA, crédito europeo y el reto de las altas expectativas

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Las bolsas estadounidenses, especialmente el S&P500 y el Nasdaq, siguen cerca de máximos impulsadas por resultados empresariales, IA y expectativas de crecimiento. ¿Crees que todavía hay margen para seguir comprando renta variable o el inversor debería empezar a reducir riesgo ante unas valoraciones cada vez más exigentes?

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Analizando los crecimientos empresariales del primer trimestre de 2026, hemos visto que han sido espectaculares, registrando un incremento del 28%. Si eliminamos los elementos extraordinarios, este crecimiento se sitúa en un 15%, lo cual sigue siendo un avance muy sólido que ha batido las expectativas de los analistas en el 85% de las empresas del S&P500.

Esto nos indica que las empresas lo están haciendo bien. Sin embargo, los analistas están previendo que estos crecimientos de beneficios se mantengan en el tiempo en torno al 20% para los próximos tres trimestres, algo que ya está descontado en el precio actual de las acciones. Esto supone una exigencia muy elevada: si no se consiguen batir estas nuevas expectativas, posiblemente nos encontraremos con tomas de beneficios y con correcciones en las bolsas.

Por otra parte, la prima de riesgo intrínseca de la bolsa está ahora mismo en torno al 4,30%. Esto significa que está dentro de su media histórica desde 1960 hasta la fecha, y un poco más baja si tomamos la referencia desde 2008. Esto nos indica que ni tenemos una burbuja ni hay tampoco grandes y claras oportunidades ocultas.

Recomendaciones para la cartera de inversión:

  • Inversores ya posicionados: Mantenerse invertidos, ya que los beneficios corporativos actuales dan un buen soporte.
  • Inversores con liquidez: Realizar entradas secuenciales y progresivas.
  • Enfoque geográfico: No mirar solamente a Estados Unidos; es un excelente momento para observar Europa y mercados emergentes.
  • Estrategia de selección: No comprar índices a ciegas; en estos momentos es fundamental ser sumamente selectivos.

Con los bonos ofreciendo rentabilidades atractivas y la prima de riesgo de la renta variable frente a la renta fija en niveles muy reducidos, ¿estamos en un momento en el que el inversor conservador puede construir carteras más rentables sin asumir tanto riesgo en bolsa?

Venimos de tener más de 10 años de tipos de interés a cero o negativos. A partir de 2022 los tipos comenzaron a subir y, a partir de 2023, los bancos centrales empezaron a bajarlos ligeramente y a tomar medidas un poco más dovish.

Si hacemos una fotografía actual analizando simplemente el PER de la bolsa americana, que se sitúa en 21 veces, significa que por cada 100 dólares que invertimos vamos a obtener un beneficio de 4,76 dólares (una rentabilidad del 4,76%). Si comparamos esto con un bono americano a 10 años que nos ofrece el 4,5%, el diferencial es de apenas el 0,3%, pero asumiendo todo el riesgo de la renta variable.

Por lo tanto, la respuesta es sí: en estos momentos hay oportunidades muy interesantes para los inversores de perfil más conservador. Sin embargo, cabe matizar que a lo largo de 2026 todas las curvas de tipos de interés se han desplazado, lo que significa que los bonos soberanos no lo han hecho nada bien y acumulan pérdidas en lo que va de año.

Donde vemos realmente una oportunidad atractiva para el inversor conservador es en el crédito corporativo europeo con duraciones de entre 2 y 4 años. Es verdad que si el panorama geopolítico mejora y el conflicto de la guerra se soluciona, las TIRes de los bonos van a bajar, con lo cual el precio subirá y aumentará la rentabilidad. No obstante, este juego de alargar la duración hacia tramos largos no lo recomendaría nunca para un perfil puramente conservador.

El BCE mantiene el foco en devolver la inflación al 2%, pero la energía y la tensión geopolítica siguen generando incertidumbre. ¿Cómo debería posicionarse ahora un inversor europeo ante un escenario de tipos altos durante más tiempo y crecimiento más débil?

En estos momentos, las proyecciones teóricas muestran un crecimiento esperado para la eurozona del 0,9% y una inflación del 3%. Técnicamente, la definición de este escenario es una estanflación. La cuestión clave está en discernir si esta estanflación va a ser permanente o temporal.

En mi opinión, va a ser de carácter temporal porque creo que el conflicto geopolítico y el consecuente shock de oferta del petróleo se resolverán más pronto que tarde. Aunque sigamos viendo repuntes en las inflaciones mensuales durante unos cuantos meses, es muy posible que a final de año nos encontremos ya con tasas en torno al 3%. Esto significa que los tipos de interés todavía se pueden mover y continuará la volatilidad en las curvas, pero esa volatilidad irá disminuyendo de forma progresiva.

Si tuviésemos una resolución de dicho conflicto, la situación se invertiría: las TIRes bajarían y los precios de los bonos subirían. Ante este escenario, mis recomendaciones para el inversor europeo son:

  • En Renta Fija: Posicionarse en bonos de más larga duración de la que sugería antes, moviéndose en tramos de 4 a 6 años, ya que en este entorno se puede asumir algo más de riesgo.
  • En Renta Variable: Mantener una base sólida de empresas defensivas, pero buscando también compañías procíclicas que cuenten con un mayor potencial de crecimiento de beneficios, las cuales se pueden encontrar si se analiza con detalle.

La inteligencia artificial sigue siendo uno de los grandes motores del mercado, pero también concentra gran parte del optimismo inversor. ¿Cómo distinguirías entre una oportunidad estructural de largo plazo y una posible sobrevaloración en compañías ligadas a la IA?

Desde nuestro punto de vista, estructurar a largo plazo en inteligencia artificial es una clara oportunidad. Lo que pasa es que, como bien dices, hay que mirar qué precio pagamos, porque es el sector donde hay más probabilidades de equivocarse a la hora de pagar un precio elevado por una compañía. Ya hemos visto que los crecimientos de los beneficios de las empresas cotizadas (como Nvidia o Google Cloud) están siendo muy altos; pero, independientemente de eso, no se puede pagar cualquier precio.

Para analizarlo con rigor, lo que yo haría es una división por niveles de lo que es el ecosistema de la inteligencia artificial, ya que no se limita a las cuatro típicas compañías tecnológicas que todos conocemos:

  1. Primer nivel (Infraestructura física): Aquellas empresas que proveen la base del sistema, donde encontramos los semiconductores, empresas de energía para centros de datos y compañías de almacenamiento de datos.
  2. Segundo nivel (Plataformas Cloud): Empresas dedicadas al entorno y almacenamiento en la nube.
  3. Tercer nivel (Adaptadores sectoriales): Sectores que implementan y adaptan esta tecnología a su negocio, como el sector financiero, el de salud, la farmacia o el sector industrial, donde claramente puede haber grandes oportunidades.
  4. Cuarto nivel (Modelos fundacionales): Donde se encuentran firmas de desarrollo directo como OpenAI, Anthropic o SpaceX.

Retomando el ecosistema de la inteligencia artificial, reitero que es una oportunidad excelente pero donde es fácil equivocarse pagando múltiplos excesivos. Hay que tener en cuenta que las inversiones en CAPEX (gasto en bienes de capital) están siendo enormes: este año se alcanzarán los 700.000 millones de dólares, duplicando la cifra del año pasado. Los inversores están empezando a vigilar de cerca este flujo para evaluar si el mercado se está pasando de frenada, ya que estos rendimientos se tienen que recuperar en un plazo estimado de 3 años, que es la vida útil calculada para este tipo de proyectos.

Por otra parte, se aproxima una serie de compañías importantes que van a salir a bolsa. Si sumamos las valoraciones de gigantes como SpaceX, Anthropic y OpenAI, estamos hablando de aproximadamente 3,6 billones de dólares, lo que equivale al PIB de Francia.

Su llegada al mercado nos aportará, por un lado, una mayor transparencia e información al tratarse de cuentas completamente auditadas. Por otro lado, habrá que ver cómo reacciona el mercado: si la acogida es fría, actuará como un freno temporal para el ciclo económico; si es positiva, afianzará con fuerza la tendencia actual. Lo crucial dentro de este entorno tecnológico es definir con claridad en qué nivel o niveles nos queremos posicionar, entendiendo que cada tramo implica compañías diferentes, precios distintos y una calidad de beneficios esperados muy diversa.


Artículo basado en información de estrategiasdeinversion.com

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