Colombia no ha tenido escasez de diagnósticos sobre su mercado de capitales. La Misión de 2019 dejó más de 60 recomendaciones y los gremios repiten que la agenda no es nueva. Por eso importa lo que ocurre ahora. El MSCI Colcap cerró el 9 de septiembre en 2.584 puntos, un máximo histórico, con una valorización cercana a 25% en lo corrido del año, tras casi una década oscilando entre 1.100 y 1.800 puntos.
El récord no llega solo. Según la Bolsa de Valores de Colombia (BVC), en el primer semestre el volumen diario negociado en acciones creció 81% frente a 2025 y el mercado local movió $243.421 millones por jornada, la cifra más alta desde 2019. Las comisionistas, según Asobolsa, administran $66 billones en fondos de inversión colectiva y de capital privado. El país tiene una bolsa más líquida y con más participantes.
Lo más novedoso es quién está llegando. A junio, las cuentas con saldo en Deceval sumaban 604.717, más de 20.500 nuevas frente al cierre de 2025, y lo negociado por canales electrónicos subió 59%. En el país hay alternativas para empezar a invertir desde $24.000 y los cambios regulatorios han aliviado una vinculación que antes exigía una engorrosa entrevista presencial.
El director de Crédito Público, César Arias, acaba de anunciar Tesoro Directo, una plataforma web y móvil para que los pequeños ahorradores compren TES sin intermediarios, además de un ETF de TES de corto plazo y el plan de emitir el primer bono soberano tokenizado del país.
Conviene, con todo, separar el ciclo de la estructura. Los extranjeros explicaron 34% del volumen del semestre y fueron los mayores compradores netos, favorecidos por un peso fuerte, con el dólar alrededor de $3.100, por una valoración que, según la BVC, es la más baja entre los mercados latinoamericanos comparados, y por un cambio de gobierno que el mercado leyó como un giro favorable al capital privado. Las personas naturales aportaron solo 12% de la negociación. Y la volatilidad es real. Tras superar los 2.500 puntos en enero, el índice bajó a la zona de 2.150 a inicios de marzo. Quien compra desde el celular en pleno récord debe saber que la renta variable no sube en línea recta.
Ahí aparece el primer vacío. Buena parte de la información financiera circula en videos de pocos minutos en redes sociales, donde a veces se promocionan productos no regulados, y Colombia aún no ha fijado reglas claras para los influenciadores financieros, como sí lo han hecho otras jurisdicciones. Democratizar el acceso sin proteger al ahorrador puede terminar en frustración.
El segundo vacío es la oferta. Pocas compañías acuden a la bolsa y el gerente de la BVC, Andrés Restrepo, ha dicho que hay emisores con tasas efectivas de tributación cercanas a 40% y una carga para sus accionistas que puede acercarse a 60%. La integración con Chile y Perú, que ya comparte motor de negociación y 95% de las reglas, apunta a 2027, aunque en 2024 Nuam hablaba del segundo semestre de 2025. Faltan la cámara de riesgo central en Perú, el acceso directo de operadores extranjeros en Colombia y definiciones cambiarias con el Banco de la República.
Las comisionistas de bolsa están pidiendo una política de Estado con ejecutables y medición, que no dependa del gobierno de turno. Es el pedido correcto. El buen momento del mercado ofrece una ventana que no suele durar, y el reto del Gobierno es convertirla en reglas estables antes de que el ciclo cambie. Quien llega por una aplicación merece encontrarse con un mercado profundo, no solo un índice en alza.
Artículo basado en información de portafolio.co



