La cara oculta del recaudo tributario que no se cuenta en los balances de la Dian

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Las cifras de recaudo tributario que presenta la Dian pueden reflejar cumplimiento en los ingresos brutos, pero no necesariamente en los recursos efectivos con los que cuenta el Estado para financiar sus obligaciones, según advierte Christian Quiñónez, exsubdirector de la entidad, al señalar que el recaudo neto, indicador que mide el dinero disponible para cubrir el plan financiero, continúa por debajo de la meta, lo que mantiene presiones sobre la liquidez del Gobierno Nacional.

El exfuncionario explicó que buena parte de la discusión sobre el recaudo fiscal se concentra en el comportamiento del recaudo bruto, es decir, en el total de recursos que ingresan inicialmente al Tesoro Nacional mediante los recibos oficiales de pago de impuestos.

Sin embargo, sostuvo que ese indicador no refleja la disponibilidad real de caja del Estado, ya que posteriormente deben descontarse diferentes obligaciones que reducen los recursos efectivos.

“La diferencia entre el recaudo bruto y el recaudo neto es el verdadero cumplimiento fiscal“, afirmó Quiñónez. Según explicó, el recaudo neto corresponde a los recursos con los que finalmente cuenta el Gobierno para atender las obligaciones incluidas en el plan financiero, por lo que constituye una referencia más precisa para evaluar la capacidad de financiación del Estado y el comportamiento de sus ingresos tributarios.

Recaudo neto muestra un panorama distinto para las finanzas públicas

El análisis parte de una diferencia contable con implicaciones fiscales, ya que mientras el recaudo bruto registra todo lo que pagan los contribuyentes mediante recibos oficiales, el recaudo neto descuenta las devoluciones realizadas por transferencia y los pagos de impuestos efectuados mediante Títulos de Devolución de Impuestos (Tidis), mecanismos que reducen el efectivo disponible para la Nación.

“El recaudo neto es con lo que cuenta el Gobierno finalmente como plata, como cash, para efectivamente cubrir las obligaciones”, señaló Quiñónez. Bajo esa metodología, sostuvo que el indicador relevante no alcanza la meta prevista, situación que, a su juicio, explica por qué persisten dificultades de flujo de caja a pesar de que las cifras de recaudo bruto muestran un comportamiento favorable.

Ese recaudo neto no se ha cumplido“, afirmó el exfuncionario, quien agregó que “ahí es donde muchos dicen que el ritmo de cumplimiento fiscal no está acorde a la meta”, debido a que los recursos disponibles son inferiores a los requeridos para responder a los compromisos presupuestales contemplados por el Gobierno.

Devoluciones y Tidis reducen el efectivo disponible para el Estado

Quiñónez explicó la diferencia que una parte de la diferencia entre ambos indicadores proviene de las devoluciones de impuestos. Cuando estas corresponden a montos inferiores a 1.000 UVT, la Dian realiza una transferencia directa al contribuyente, recursos que posteriormente se descuentan del recaudo bruto para calcular el recaudo neto.

En los casos en que las devoluciones superan ese umbral, el Banco de la República emite Títulos de Devolución de Impuestos. El contribuyente puede hacer efectivos esos títulos o utilizarlos posteriormente para cancelar obligaciones tributarias. Según el exsubdirector, el efecto se produce cuando son utilizados para pagar impuestos, ya que en ese momento el Estado no recibe nuevos recursos en efectivo.

“Si el pago es con título de devolución de impuestos, eso afecta el recaudo neto porque no es plata con la que cuenta el Gobierno para cubrir las obligaciones del plan financiero”, explicó Quiñónez. En consecuencia, sostuvo que el análisis debe considerar cuánto dinero permanece efectivamente disponible después de descontar esos mecanismos.

Ingresos extraordinarios impulsaron el recaudo bruto este año

El exsubdirector llamó la atención sobre la composición del recaudo observado durante los primeros meses del año. Según indicó, el cumplimiento estuvo asociado a circunstancias extraordinarias, especialmente al decreto de emergencia y a la amnistía de cobranzas implementada durante ese periodo.

Gran parte empujó este recaudo bruto está derivado del decreto de emergencia, de la amnistía de cobranzas que se dio en los primeros meses del año”, afirmó. A su juicio, esos factores impulsaron los ingresos tributarios y contribuyeron a mejorar las cifras presentadas por la administración tributaria.

Por esa razón, Quiñónez considera necesario revisar la evolución mensual del recaudo bruto una vez desaparezcan esos estímulos extraordinarios. “Estábamos en una situación de recaudo extraordinaria“, señaló, al advertir que, bajo condiciones normales de recaudo, “muy seguramente podríamos estar hablando de un recaudo muy por debajo“, incluso en el indicador bruto que actualmente muestra cumplimiento.

Su conclusión es que el análisis no puede limitarse al recaudo bruto, sino que debe incorporar el recaudo neto, que refleja la disponibilidad efectiva de recursos para atender las obligaciones del Estado.

DANIEL HERNÁNDEZ NARANJO


Artículo basado en información de portafolio.co

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