La designación del ministerio de Minas y Energía era una de las definiciones más esperadas en el proceso de conformación del primer gabinete de la entrante administración de Abelardo De La Espriella. Lamentablemente las razones de tanta expectativa vienen de la situación crítica que atraviesa el sector minero-energético del país y de la necesidad de decisiones urgentes en sus distintos frentes.
El reciente anuncio de María Nohemí Arboleda como la próxima jefa de esta cartera estratégica fue recibido por los gremios y expertos del sector con señales de aprobación y confianza. La ministra designada viene de la gerencia de XM, operador del Sistema Interconectado Nacional y el administrador del Mercado de Energía Mayorista, y con una trayectoria de 30 años en temas energéticos.
El gobierno de De La Espriella hereda, entre otros aspectos, una crisis energética alimentada por varios factores, desde el fenómeno climático de El Niño hasta la debilidad financiera de las empresas de energía, pasando por el crecimiento sostenido de la demanda. La vulnerabilidad que actualmente aqueja al sistema eléctrico colombiano está elevando peligrosamente el riesgo de un apagón eléctrico, por primera vez en casi 35 años.
Si bien la administración Petro ha minimizado sistemáticamente esta crisis, este ‘fantasma’ es tangible y urge espantarlo, esta tiene que ser una prioridad para la nueva ministra. En la raíz de esta compleja situación están las billonarias deudas que agobian a las empresas del sector. Por ejemplo, según cifras de XM, las deudas acumuladas en el Mercado de Energía Mayorista alcanzan los 3,4 billones de pesos. A lo anterior se suman montos billonarios en materia de subsidios no pagos, saldos pendientes de la opción tarifaria y facturas vencidas de las entidades estatales.
Las consecuencias de tener alrededor del 55 por ciento de los proyectos de transmisión con grandes retrasos saltan a la vista.
Esta fragilidad financiera del sector energético adquiere una connotación mucho más problemática si se combina con la irrupción de un fenómeno de El Niño que, de acuerdo con el Ideam, podría ser “muy fuerte” a finales de 2026. Como si fuera poco, las estadísticas de XM ratifican un déficit de energía en firme en este año de un 2,3 por ciento que se profundizaría en 2027 al 4,4 por ciento.
No son pocos ni menores los desafíos con los que la ministra designada arrancará su gestión, como, por ejemplo, la reactivación de la exploración de hidrocarburos y la pérdida de autosuficiencia en gas. No obstante, el riesgo de un apagón eléctrico es, sin duda, uno de esos retos que no dan espera.
La entrante jefa de esta cartera necesita desplegar de inmediato un ‘plan de choque’ con medidas regulatorias, de respaldo financiero, aun en medio del apretón fiscal, y estrategias de ahorro y uso eficiente de energía.
Artículo basado en información de eltiempo.com



