Ajuste fiscal previsto para el segundo semestre sumaría presión sobre el crecimiento de la economía colombiana

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El ajuste fiscal que se anticipa para el segundo semestre de 2026 podría convertirse en un nuevo factor de presión para el crecimiento de la economía colombiana, en un contexto en el que los principales indicadores ya muestran una pérdida gradual de dinamismo.

Así lo advierte un análisis de Investigaciones Económicasy Análisis de Mercados del Banco de Bogotá, que señala que la actividad económica comenzó a moderarse después del repunte observado en marzo y sostiene que una consolidación fiscal, ya sea mediante recortes del gasto o mayores ingresos, tendría repercusiones sobre la actividad productiva durante el resto del año.

El informe indica que, tras registrar una expansión anual de 3,9% en marzo, el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) empezó a desacelerarse en los meses siguientes.

En abril el crecimiento fue de 3,3% y las estimaciones del Indicador de Actividad Económica para Colombia (IAECO) apuntan a una expansión de 3% en mayo y de 2,5% en junio. De cumplirse estas previsiones, la economía habría crecido alrededor de 2,8% en el segundo trimestre, aunque el documento advierte que “hacia adelante, difícilmente se lograría un crecimiento de tal magnitud”.

El estudio atribuye buena parte del desempeño observado durante la primera mitad del año al comportamiento del gasto público. Según el análisis, el primer semestre estuvo caracterizado por un elevado nivel de ejecución fiscal en medio de las elecciones locales, acompañado de un consumo privado que se mantuvo resiliente gracias a las ganancias de poder adquisitivo derivadas del aumento salarial y de una menor inflación en bienes.

A ese escenario también contribuyeron factores coyunturales que impulsaron el gasto de los hogares, especialmente en servicios. El documento menciona que la celebración de eventos deportivos y el desarrollo de diferentes actividades en el país ofrecieron un soporte adicional al consumo. Sin embargo, advierte que “la dilución de estos efectos se consolida como un riesgo de menor dinamismo de la actividad productiva del país”, a medida que esos estímulos comienzan a desaparecer.

En ese contexto, IE anticipa que durante el segundo semestre comenzará un proceso de ajuste fiscal que podría traducirse en menores niveles de gasto público o en un incremento de los ingresos fiscales. Cualquiera de estas alternativas, señala el informe, tendría efectos sobre el comportamiento de la economía en un momento en el que los indicadores ya muestran señales de desaceleración.

Consumo privado también perdería impulso 

El panorama no solo dependerá del comportamiento de las finanzas públicas. El análisis también identifica factores que podrían moderar el gasto de los hogares durante los próximos meses. Entre ellos destaca el agotamiento del consumo de bienes, después de varios meses registrando máximos, así como la reducción de los ingresos en pesos provenientes del exterior, tanto por remesas como por exportaciones.

Estos elementos coincidirían con un entorno en el que la inflación continúa siendo elevada y las tasas de interés permanecen en niveles altos, condiciones que limitarían la capacidad de expansión del gasto privado. El documento plantea que la combinación de estos factores incrementa el riesgo de una desaceleración más marcada de la actividad económica hacia el cierre del año.

Las proyecciones de crecimiento reflejan ese escenario. IE prevé que la economía colombiana crecerá 2,4% en 2026 y 2,1% en 2027, cifras inferiores al crecimiento de 2,6% registrado en 2025. La revisión se alinea con las expectativas de un menor impulso tanto del sector público como del consumo de los hogares.

Las perspectivas también encuentran respaldo en las proyecciones del Banco Mundial. En junio, el organismo redujo su estimación de crecimiento para Colombia frente a la publicada en enero y proyectó una expansión de 2,3% para 2026 y de 2,4% para 2027. La revisión respondió al ajuste al alza en la expectativa de tasas de interés del Banco de la República y a la previsión de un proceso de consolidación fiscal.

El comportamiento de algunos sectores productivos también muestra señales mixtas. Mientras la producción de café alcanzó 1,3 millones de sacos en junio, con un incremento anual de 43% atribuido por la Federación Nacional de Cafeteros a los retrasos en la maduración del fruto por el régimen de lluvias, la producción de petróleo descendió 2,8% anual en mayo, al ubicarse en 728.800 barriles diarios, en un contexto en el que los retos del sector persisten pese a los mayores precios internacionales del crudo.

A esto se suma que el IAECO identifica debilidad en actividades como la industria, la construcción, la minería y el turismo, este último afectado por la fortaleza del peso colombiano. Aunque algunos indicadores, como la demanda de energía no regulada, mostraron una aceleración durante el segundo trimestre impulsada por una mayor producción manufacturera y demanda interna, el balance general del informe apunta a que la economía enfrenta un escenario de menor dinamismo en la segunda mitad del año, con el ajuste fiscal como uno de los principales factores que marcarán su evolución.

LEIDY JULIETH RUIZ CLAVIJO


Artículo basado en información de portafolio.co

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