A la espera de la próxima reunión de la junta del Banco de la República, prevista para el jueves 30 de abril, el debate se centra en si el ciclo de alzas continuará y en qué magnitud. La decisión dependerá del comportamiento reciente de la inflación y de las señales que envíe el entorno económico.
Si bien es incierto que la junta se reúna por el boicot anunciado por el ministro de Hacienda, Germán Ávila, en caso de que sí haya reunión, los expertos consultados se refieren a las decisiones que se podrían tomar.
El boicot es una más de las acciones que los analistas consideran ataques a la independencia del Banco de la República y que tuvieron un episodio adicional en el consejo de ministros de esta semana en el que el presidente, Gustavo Petro dijo que una codirectora del emisor, que fue nombrada por él, “fue guerrillera del EPL y ahora es fascista“.
Frente a estos ataques en un debate en el Congreso, el gerente general del Banco de la República, Leonardo Villar lamentó el deterioro del debate y de los argumentos y pidió al Gobierno Nacional “bajar los ánimos y el lenguaje con el cual se está manejando la relación con el Banco de la República“.
La expectativa por la reunión
Entre los analistas hay coincidencias en que el margen para nuevos incrementos existe, aunque con menor intensidad frente a los ajustes recientes. Para Juan David Ballén, director de Economía y Mercado de Aval Asset Management, el grueso del ciclo ya habría ejecutado. “Creemos que el Banco de la República ya ha hecho la mayor parte del ajuste de tasas en este ciclo, por lo que el espacio que queda hacia adelante es limitado. En ese contexto, una pausa o incrementos menores a 100 puntos básicos no serían una sorpresa”, explicó.
El análisis también parte de un entorno en el que las expectativas de inflación siguen por encima del 6,26%, más del doble de la meta del 3%, lo que limita la posibilidad de recortes en el corto plazo y mantiene abierta la discusión sobre nuevos ajustes.
En esa misma línea, Luis Fernando Mejía, CEO de Lumen Economic Intelligence, considera que el escenario más probable en el corto plazo sería una pausa. “Creo que en abril el escenario más probable es una pausa. El Banco de la República ya hizo un ajuste importante de la tasa en las reuniones de enero y marzo, lo que le da margen para evaluar con más información la evolución reciente de la inflación y de las expectativas”, afirmó.
Según explicó, la Junta podría optar por esperar nueva información antes de tomar decisiones adicionales. “La Junta podría esperar los datos de abril y mayo antes de decidir si es necesario un nuevo aumento en junio”, señaló, en referencia a la necesidad de evaluar la trayectoria de la inflación y su persistencia.

La inflación mantiene el sesgo alcista
Otros analistas consideran que, pese a ese margen, las condiciones actuales siguen justificando una política monetaria restrictiva. José Ignacio López, presidente de ANIF, planteó que la economía enfrenta presiones que dificultan una reducción más rápida de la inflación.
“Yo creo que si se llega a una próxima reunión, habría la necesidad de subir algo más las tasas. Probablemente una subida de 50 puntos básicos estaría bien”, afirmó. Según explicó, existe una “inercia inflacionaria” que se concentra especialmente en el sector servicios, donde los precios han mostrado mayor persistencia.
Una postura más firme es la de Jorge Restrepo, quien considera que el Banco debería mantener la trayectoria de aumentos. “En la reunión de abril, el Banco de la República debe continuar con una trayectoria de subida en las tasas”, señaló.
Restrepo explicó que las expectativas de inflación siguen siendo elevadas frente a lo proyectado meses atrás. “Cerca de 3 puntos porcentuales para la inflación esperada en diciembre de este 2026, un 7% de inflación esperada, cuando el año pasado se esperaba 4% para finales de 2026”, indicó.
A esto se suman presiones en distintos frentes. “Hay presiones inflacionarias tanto en bienes regulados como en servicios, en energéticos, incluyendo combustibles, y, en particular, en los servicios, que en su mayoría son no transables”, explicó.
“Por estas dos razones, lo más conveniente es que se mantenga una trayectoria al alza”, agregó, al insistir en que la política monetaria debe seguir enfocada en contener las expectativas inflacionarias”.
Los analistas coinciden en que el aumento del salario mínimo ha reforzado mecanismos de indexación que presionan los precios, especialmente en servicios. A esto se suman factores externos, como el encarecimiento de la energía por tensiones geopolíticas, con efectos potenciales sobre alimentos y transporte”, añadió.
El pulso institucional
El debate técnico está atravesado por el contexto institucional. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, se apartó de las sesiones de la junta, lo que ha generado incertidumbre sobre el funcionamiento del órgano decisor.
En la última reunión de la junta, con la decisión del aumento de 100 puntos básicos, tomada por mayoría de la junta directiva, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, se retiró abruptamente en protesta. Ávila calificó la decisión de la mayoría como “irresponsable” y contraria al crecimiento económico, marcando una ruptura de relaciones entre el Ejecutivo y la autoridad monetaria, un hecho inédito en la historia reciente del país.
Posteriormente, el pasado miércoles 15 de abril, el gerente general del Banco de la República, Leonardo Villar, asistió a un debate de control político en la Comisión Cuarta de la Cámara para explicar la política de tasas de interés, que ha sido fuertemente cuestionada por el gobierno del presidente Gustavo Petro.
Según Restrepo, este factor será determinante en el tamaño de los ajustes. “El tamaño de dicha alza dependerá de manera crítica de si el Gobierno nacional decide mantener el bloqueo a la toma de decisiones por parte de la Junta Directiva”, explicó.
Advirtió que, si se mantiene la ausencia del ministro y la Junta no puede sesionar con normalidad, podrían requerirse incrementos más fuertes. “Es probable que se requieran alzas de mayor tamaño y daría lugar a un enfrentamiento con la Junta”, afirmó.
En contraste, si el Gobierno retoma su participación, el ajuste podría ser más moderado. “Si el Gobierno decide levantar tal bloqueo y asistir a la Junta, contribuirá a que el alza sea menor”, señaló. En ese escenario, estimó que el incremento podría ser cercano a 0,25 por ciento, al enviar una señal de estabilidad institucional.
Restrepo también recordó que la Junta Directiva tiene la facultad de reunirse por fuera del calendario establecido para tomar decisiones de política monetaria en caso de ser necesario, lo que añade un elemento adicional de flexibilidad en medio de la coyuntura actual.
Artículo basado en información de eltiempo.com



