La economía británica se contrajo un 0,1% en abril, según los datos publicados el viernes por la Oficina Nacional de Estadística (ONS), lo que puso fin a una racha de crecimiento mensual que se remontaba al verano pasado y sugiere que la guerra con Irán empieza a lastrar la actividad en el Reino Unido.
El sector servicios, el principal motor de la economía británica, cayó un 0,2% en el mes, mientras que la producción se mantuvo estable y la construcción avanzó un 0,1%. En los tres meses hasta abril, el PIB aún creció un 0,7%, el quinto periodo consecutivo de crecimiento trimestral.
El mayor lastre para la producción procedió de las actividades deportivas, de entretenimiento y recreativas, que se desplomaron un 9,1%. La ONS atribuyó parte de esta caída a la cancelación de numerosos eventos deportivos en Oriente Medio, que recortó los ingresos de las empresas con sede en el Reino Unido.
Los servicios orientados al consumidor retrocedieron un 0,5%, y el comercio minorista cayó un 1,3%.
“Aunque el crecimiento en el periodo de tres meses se ha mantenido, el primer trimestre del año parece cada vez más un espejismo y, dado que las sucesivas resoluciones entre Estados Unidos e Irán no salen adelante, las condiciones seguirán siendo difíciles durante más tiempo”, señaló Stuart Clark, gestor de carteras en Quilter.
También Sanjay Raja, economista jefe para el Reino Unido en Deutsche Bank, señaló que el consumo de carburante cayó cerca de un 10% a medida que los consumidores contenían el gasto.
“A medida que evoluciona el conflicto con Irán, está claro que el impacto del encarecimiento de la energía empieza a alcanzar de lleno a hogares y empresas”, afirmó Raja.
La industria manufacturera fue una de las pocas notas positivas, con un aumento del 0,4% gracias al impulso de los sectores farmacéutico y de metales básicos, algo que, según Raja, podría reflejar que las empresas están acumulando existencias ante la elevada incertidumbre geopolítica.
El Banco de Inglaterra afronta un quebradero de cabeza creciente
La ONS informó por separado de que el 40% de las empresas con actividad comercial vio aumentar en abril los precios de los bienes que compran, la mayor proporción desde diciembre de 2022, lo que pone de relieve las presiones inflacionistas a las que se enfrentan los responsables de la política económica.
Estas cifras probablemente complicarán la tarea del Banco de Inglaterra, cuyos responsables deben sopesar el aumento de las presiones sobre los precios frente a las señales de desaceleración del crecimiento.
“Con la economía dando síntomas de estanflación, lo último que querría hacer es subir los tipos de interés, pero eso es precisamente lo que descuenta ahora el mercado mientras la inflación sigue siendo la principal preocupación”, dijo Clark sobre el Banco de Inglaterra, que anunciará su próxima decisión sobre los tipos el jueves que viene.
Raja prevé una nueva ralentización del crecimiento y advierte de que la actividad seguirá enfriándose a medida que las rentas reales se vean mermadas por el encarecimiento de la energía y que unos tipos de mercado más elevados sigan erosionando los presupuestos de los hogares.
Deutsche Bank sigue esperando que la economía británica crezca un 1% este año, por delante de la mayoría de sus homólogas del G7.
Artículo basado en información de es.euronews.com



