En su más reciente reunión de política monetaria, la Junta Directiva del Banco de la República decidió, mediante una votación dividida de cuatro contra tres, incrementar en 25 puntos básicos (pb) la tasa de interés de intervención, ubicándola en el 12,25 %.
La determinación del emisor refleja el complejo balance entre consolidar la convergencia de la inflación hacia la meta y evaluar el impacto sobre la actividad económica.
De acuerdo con las minutas reveladas este lunes, los cuatro directores que respaldaron el alza de 25 pb sustentaron su posición en que, si bien la política monetaria obró con firmeza en el primer semestre y logró una moderación de las expectativas de inflación en el primer trimestre, el contexto macroeconómico reciente ha vuelto a encender las alarmas inflacionarias.
La inflación total registró un repunte al 6,2 % en agosto, impulsada por los rubros de alimentos (6,1 %) y regulados (6,8 %), mientras que la inflación básica —excluyendo estos componentes— subió al 6,1 %, alcanzando su nivel más alto desde junio de 2024.
Ante este panorama, la mayoría de los directores enfatizaron que las expectativas de inflación de los analistas para finales de año se reajustaron al alza hasta situarse en el 6,8 % en septiembre, lo que ha diluido parte del impacto de los incrementos de la tasa nominal.
También advirtieron sobre presiones adicionales derivadas de la eventual intensificación del Fenómeno de El Niño sobre alimentos y energía, sumadas a la volatilidad del petróleo y materias primas por tensiones geopolíticas.
Del mismo modo, observaron que la demanda interna continúa superando la capacidad productiva del PIB, impulsando las importaciones y ampliando el déficit externo. A esto se suma un entorno financiero internacional más restrictivo y una elevada incertidumbre sobre el ajuste de las finanzas públicas.
Las voces disidentes: debate entre la pausa y un ajuste más agresivo
La deliberación de la Junta dejó al descubierto marcadas divergencias sobre el rumbo del ciclo monetario, dividiendo las opiniones de los tres miembros restantes.
Dos miembros de la Junta votaron por dejar la tasa en el 12 %. Sus argumentos se centraron en que la postura actual ya es altamente contractiva, con una tasa de interés real ex post cercana al 6 %.
También señalaron que la economía aún se encuentra absorbiendo los incrementos acumulados de tasa aplicados desde el cierre del año anterior, debido a los tiempos de transmisión de la política monetaria y fueron enfáticos en que gran parte de la presión actual en los precios proviene de alimentos, regulados y arriendos indexados, cuya sensibilidad a los ajustes en la tasa de interés en el corto plazo es limitada.
Incluso advirtieron sobre los costos crecientes de mayores alzas sobre el empleo, la inversión privada y el crédito, en un momento donde un ajuste fiscal podría exacerbar la desaceleración del producto.
Así mismo, alertaron sobre el impacto que una política más restrictiva representa para la población vulnerable y las necesidades de financiamiento destinadas a la reconstrucción tras el reciente terremoto.
En el extremo opuesto, un codirector votó inicialmente por un aumento de 50 pb. Su postura sostuvo que postergar un ajuste más severo solo traslada y encarece el costo económico futuro.
Este miembro de la Junta, cuyo nombre se desconoce, manifestó que actuar con mayor contundencia desde ahora permite enfrentar con mejor credibilidad el riesgo de un choque climático severo como El Niño y previene una restricción monetaria aún más prolongada en los próximos meses.
Con esta decisión, el Banco de la República reafirma una orientación monetaria restrictiva orientada a encausar la trayectoria de la inflación hacia su meta de largo plazo.
Artículo basado en información de valoraanalitik.com



