Colombia enfrenta uno de los deterioros fiscales más fuertes entre economías comparables en ingreso y riesgo crediticio, en medio de un aumento sostenido del gasto público y de un margen cada vez más limitado para seguir aumentando ingresos tributarios. Así lo advierte un análisis publicado en la revista Carta Financiera de Anif, elaborado por economistas del Banco de Bogotá, que alerta sobre posibles efectos sobre tasas de interés, inflación y el comportamiento del dólar si no se corrigen los desequilibrios actuales.
Estos analistas sostienen que el principal problema fiscal del país ya no estaría únicamente en la capacidad de recaudo, sino en el tamaño y rigidez del gasto público frente al tamaño de la economía colombiana y aseguran que Colombia “enfrenta uno de los desafíos fiscales más significativos de su historia” y que las cuentas públicas muestran un deterioro superior al observado en países con condiciones similares de ingreso y calificación crediticia.
El déficit fiscal de Colombia supera al de economías comparables
Según el análisis, elaborado por Camilo Pérez, director de Investigaciones y Alejandro Rojas, economista senior del Banco de Bogotá, el déficit fiscal primario de Colombia alcanzó 3,5% del PIB en 2025, mientras que la mediana de países con calificación BB y BB- se ubicó en apenas 0,3% del PIB. Incluso frente a economías con niveles de ingreso per cápita similares, la diferencia sigue siendo amplia, ya que esos países registraron déficits cercanos a 0,7% del PIB.
El documento señala que este desbalance se explica principalmente por el crecimiento del gasto público, ya que mientras países comparables registran un gasto del gobierno general cercano al 30% del PIB, Colombia alcanzó un nivel equivalente al 34% del PIB en 2025.
En contraste, la diferencia no es tan marcada en ingresos, dado que Colombia recauda cerca de 28% del PIB, frente a niveles alrededor de 27% en economías similares. Por eso, los autores concluyen que el problema fiscal colombiano “se origina principalmente en un elevado nivel de gasto público”.

El informe también plantea que el espacio para seguir aumentando impuestos es cada vez más reducido. Entre 2019 y 2025 se aprobaron tres reformas tributarias y se incrementó significativamente el presupuesto de la DIAN, pero aun así los ingresos tributarios solo pasaron de 14,0% a 14,7% del PIB.
Pensiones, salud y transferencias explican el aumento del gasto
Los autores del análisis también sostienen que el crecimiento del gasto estuvo impulsado principalmente por las transferencias del Estado. Según el documento, el 75% del aumento del gasto primario entre 2019 y 2025 se explicó precisamente por ese rubro. Dentro de los componentes más relevantes aparecen las pensiones, el sistema de salud, el Sistema General de Participaciones (SGP) y el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC).
El análisis advierte además que las presiones podrían mantenerse durante los próximos años. Las proyecciones incluidas en el texto indican que salud y pensiones aumentarían cerca de 3% del PIB en la próxima década, mientras que la reducción gradual del FEPC permitiría contener una parte del gasto equivalente a 0,4% del PIB.
“El tamaño del Estado colombiano, medido por el nivel de gasto público, resulta elevado en relación con el tamaño de su economía y su nivel de riesgo”, afirma el documento, donde también se aclara que el ajuste fiscal no puede depender únicamente de recortes o de nuevos impuestos y se plantea la necesidad de combinar políticas de ingresos y gasto con estrategias enfocadas en crecimiento económico y formalización laboral.
“Solo una combinación de políticas de ingreso y gasto público, complementadas por aquellas en favor del crecimiento económico, deben ser el camino”, resaltaron.
Riesgos sobre tasas, inflación y dólar empiezan a preocupar
Uno de los puntos más sensibles del informe es la advertencia sobre las consecuencias macroeconómicas que podría traer un deterioro sostenido de las finanzas públicas, punto en el que se señala que, si los desequilibrios fiscales continúan ampliándose, el país podría enfrentar condiciones financieras más adversas.
“El deterioro de las finanzas públicas podría traducirse en condiciones financieras adversas, caracterizadas por mayores tasas de interés, inflación elevada y depreciación del peso colombiano”, advierte el texto.
Ese escenario tendría implicaciones directas para hogares, empresas y el propio Gobierno. Tasas de interés más altas encarecen el crédito y reducen la capacidad de consumo e inversión, mientras una inflación elevada golpea el costo de vida y presiona el bolsillo de los hogares. A eso se suma el impacto que puede generar una depreciación del peso sobre productos importados y costos financieros.
Artículo basado en información de portafolio.co



